Qué es la nanomedicina?

Por Clinica Alemana jun. 16, 2003, 20:00

Pequeños robots que limpien nuestro cuerpo, injertos biocompatibles y exámenes tan sencillos que pueden realizarse en la casa son sólo algunos de los usos que la nanomedicina ofrecerá. Ésta es una de las aplicaciones de la nanotecnología, la cual consiste en la habilidad de fabricar materiales y máquinas a partir del reordenamiento de átomos y moléculas.

Se le llama nano porque se trabaja con partículas menores a 100 nanometros, es decir, la billonésima parte de un metro, tan pequeñas como un virus e incluso una proteína. Esto casi implica un control de la materia que permite cientos de miles de usos.

Desde una pintura de muros que alerta cuando hay una fuga de gas o cambia de color cuando uno desea modificar la decoración, pasando por materiales que generan electricidad durante el día para utilizarla al anochecer, naves espaciales extremadamente livianas pero resistentes, computadores más pequeños y poderosos, hornos que permitan transformar unas pocas células de vaca en un bistec, hasta nanoproductos que sean capaces de crear nanoproductos.

 

Es posible construir un mundo de ciencia ficción si se deja trabajar sólo unos minutos a la imaginación. El padre de la nanotecnología es Richard Feynman, premio Nóbel de Física, quién en 1959 propuso fabricar productos en base a un reordenamiento de átomos y moléculas, es decir, lo mismo que la naturaleza hace, por ejemplo, con el carbono (carbón y diamante), pero de acuerdo a los intereses humanos.

El experto inglés Michael Ford, Ph.D., director asociado del Instituto de Nanotecnología de la Universidad de Tecnología de Sidney, vino a Chile y dio conferencias en la Universidad del Desarrollo y Clínica Alemana los días 10 y 11 de junio. Dentro de las aplicaciones que se están desarrollando en medicina, Ford destacó los biosensores, las nuevas formas de administrar medicamentos y el desarrollo de nuevos materiales para injertos.

 

Los biosensores son sensores que se activan cuando las condiciones biológicas cambian. Por ejemplo, los pacientes diabéticos podrían verse favorecidos al recibir insulina encapsulada en células artificiales, que la dejen salir cuando aumente la glucosa en la sangre. Esto también permite realizar exámenes en forma muy sencilla, incluso en la casa para un autodiagnóstico. 'Los biosensores se han utilizado para muchas aplicaciones, por ejemplo, para detectar la presencia de ántrax. Es una técnica simple, pero se demoraron 100 años hombres en elaborarla', cuenta Ford.

 

La silicona porosa también puede utilizarse como sistema de administración de medicamentos inteligentes. A diferencia de la tradicional, es biocompatible y no tiene efectos tóxicos. La característica de porosa fue creada con nanotecnología. Además con ella se pueden hacer injertos. 'Es una plataforma espectacular, muy útil y además la silicona es barata', afirma Ford.

 

Otros vehículos son los dendrímeros que consisten en polímeros con ramificaciones. Cada cabo puede tener distintas propiedades. Los dendrímeros podrían tragarse y realizar diferentes funciones bastante complicadas, como buscar daños dentro del organismo y repararlos.

 

De acuerdo a Ford, entre las dificultades para llevar a cabo estas aplicaciones está el temor de la gente: 'Hay que probarle al público que es seguro. Hay mucho miedo de que la nanotecnología haga más daño que bien. Hay una resistencia a esta tecnología. Las ventajas que podemos ganar son mayores que las desventajas. En toda tecnología el problema no es ella en sí, sino cómo la gente la usará. Hay temas éticos a considerar. En Estados Unidos existe un gran temor basado en que los nanorobots puedan replicarse como virus y se tomen el mundo; lo que es ridículo, es como ciencia ficción'.