Los riesgos de la diabetes gestacional

El nuevo estilo de vida que tienen algunas mujeres influye en que corran el riesgo de presentar una diabetes gestacional durante su embarazo, aún así existen tratamientos y medidas que ayuden a controlarla.

Por Clinica Alemana ene. 30, 2005, 11:47

La diabetes gestacional ha aumentado en el tiempo. Esto se debe en gran medida a los cambios en el estilo de vida de la sociedad moderna, que han derivado en que algunas mujeres tengan sobrepeso al embarazarse, sean sedentarias y tengan hijos en etapas tardías.

El jefe de la Unidad de Medicina Materno Fetal de Clínica Alemana, doctor Ricardo von Muhlenbrock, explica que hoy esta enfermedad se define como toda diabetes que se diagnostica en el embarazo. 'Aquí se encuentra la diabetes gestacional clásica, que en el 95% de los casos aparece mientras la mujer espera su hijo y termina al momento del parto, y es la más benigna. Pero también está la diabetes preexistente que se detecta en esta etapa, y que afecta aproximadamente entre el 2 y 5%'.

¿Por qué se origina?

En este periodo la placenta produce una cantidad muy importante de hormonas que tienen un cierto efecto diabetógeno o hiperglicemiante. El problema de esta alteración, es que a medida que avanza la gestación, el cuerpo se va inundando de estas hormonas que van superando la capacidad del páncreas de producir insulina.

El jefe de la Unidad de Endocrinología, Nutrición y Diabetes, doctor Sergio Majlis, señala que 'las pacientes con más riesgo de presentar esta patología son las que tienen antecedentes de diabetes en su núcleo familiar de primer grado; sobrepeso u obesidad al embarazarse; hijos después de los 35 años; antecedentes de complicaciones fetales previas, hidroamnios o alto peso en embarazos anteriores; y además, han tenido diabetes gestacional anteriormente'.

¿Cuáles son los principales peligros?

El doctor Von Muhlenbrock agrega que si bien la madre no tiene síntomas, el mayor problema de este trastorno metabólico es que en el 35% de los casos se produce un exceso de volumen fetal, es decir, niños obesos intrauterinos -que pueden pesar más de cuatro kilos al nacer-. Además, se origina un aumento del líquido amniótico.

El peligro de esta sobre distensión uterina es el parto prematuro. Asimismo, los pequeños tienen un atraso en la madurez pulmonar debido a la alteración metabólica. Y surgen mayores problemas al momento en que la madre da a luz, viéndose aumentados los partos operatorios por cesárea o forcep, lo que favorece los riesgos de traumatismos obstétricos.

Además, como los menores han estado en un ambiente intrauterino con mucha azúcar circulando, al nacer pueden tener hipoglicemia y baja de calcio o hipocalcemia, entre otros. Estudios recientes han demostrado que en la vida adulta son más propensos a ser obesos, a tener diabetes y una mayor cantidad de infartos después de los 45 años. Por este motivo, deben ser controlados periódicamente para que no engorden y surjan complicaciones.

'Hoy el 30% aproximadamente de las mujeres enfrenta el embarazo con sobrepeso. El problema es que la obesidad favorece la insulina resistencia, la que sumada a la condición del embarazo, hace que aumenten los riegos. Antes sólo entre el 1 y 2% de las pacientes tenía esta alteración. Hoy se habla del 3 o 4% (incluso el 7%)', sostiene el ginecólogo.

Los tratamientos

Si esta enfermedad se detecta en forma precoz y se trata oportunamente, se puede revertir la situación de riesgo del feto y de la madre, evitando la posibilidad de que aparezca una diabetes clínica en etapas posteriores de la vida.

Lo primero es el diagnóstico. Hoy se aconseja que todas las pacientes se realicen un examen denominado curva de tolerancia a la glucosa, después de las 20 semanas de gestación. 'Sin embargo, aquéllas que han tenido previamente diabetes gestacional, deben efectuarse este examen con anticipación a esa fecha, en cualquier momento de la evolución del embarazo', precisa el doctor Majlis.

¿En qué consiste el procedimiento?

En la mayoría de los casos se debe hacer un régimen de alimentación adecuado, para normalizar el peso. Además, hay que aumentar la actividad física o por lo menos no evitarla. El ideal es que el ejercicio dure 45 minutos aproximadamente, a un 50% de la capacidad máxima aeróbica. Si toda la vida se ha sido sedentaria, se debe estimular el caminar y evitar el reposo prolongado, a no ser que exista alguna contraindicación obstétrica.

Tratamiento con insulina

'Ahora bien, si la paciente está muy descompensada y después de un plazo prudente (una a dos semanas) de dieta no se revierte la situación metabólica, se hace necesario iniciar un tratamiento con insulina mientras la condición de la madre lo requiera. De acuerdo al Servicio Nacional de Salud, aquellas con diabetes gestacional que necesiten insulina son aproximadamente el 30%', destaca el endocrinólogo.

Hay un periodo de capacitación inicial para aprender su uso, además se les enseña a utilizar su propio monitor de glicemia y se fijan controles diarios. Es importante que mantengan un contacto directo con su médico tratante para ajustar la dosis según la necesidad.

Aproximadamente 60 días después del parto, la mujer debe volver a realizar una curva de tolerancia a la glucosa para determinar si existen riesgos a futuro de ser diabética. Esta posibilidad disminuye bastante si luego de dar a luz normaliza su peso e implementa un programa de actividad física.