Clínica Alemana: Pioneros en Chile en cirugía de Parkinson no lesional

En los últimos 13 años ya han sido operados 30 pacientes con resultados comparables a los de los mejores centros internacionales.

Por Clinica Alemana jul. 19, 2015, 21:00

Rigidez, lentitud de movimientos, temblores en manos y piernas, además de problemas de equilibrio y coordinación son las principales manifestaciones de la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurodegenerativo que suele iniciarse entre los 50 y 60 años de edad, aunque se puede presentar en personas menores. Se trata de una patología crónica y progresiva que produce una pérdida paulatina del control del movimiento voluntario, la capacidad física y mental, hasta llegar a la discapacidad total en algunos casos.

Como no existe una cura, el tratamiento se basa en disminuir los síntomas y su éxito depende en gran parte del diagnóstico precoz, de realizar ejercicios, mantener una buena alimentación, tomar los medicamentos indicados y contar con un adecuado manejo multidisciplinario. Sin embargo, en aquellos casos en que esto no surte efecto, se puede evaluar la posibilidad de operar, en particular cuando aparecen discinesias (movimientos anormales involuntarios y bruscos de una extremidad) o fluctuaciones motoras, es decir, (episodios de inmovilidad, pese al uso de medicamentos).

'Luego de la intervención se observa una notoria mejoría en la calidad de vida'.

Clínica Alemana ha sido pionera en Chile en introducir la cirugía de Parkinson no lesional, denominada estimulación cerebral profunda en núcleos subtalámicos, que consiste en instalar electrodos en una zona determinada del cerebro para, a través de una estimulación eléctrica continua (similar a un marcapaso), poder controlar los síntomas cardinales de la enfermedad. Desde 2001 a la fecha, ya existen cerca de 30 personas beneficiadas con esta técnica, con muy buenos resultados, comparables a los de destacados centros internacionales.

El doctor Felipe Valdivia, jefe del Servicio de Neurocirugía de Clínica Alemana, explica que cuentan con estrictos protocolos de evaluación antes de la cirugía y un equipo multidisciplinario especialista en esta materia, integrado por neurocirujanos, neurólogos, psicólogos, neurorradiólogos y anestesistas. Recalca la importancia de seleccionar adecuadamente a los pacientes, ya que deben ser personas con enfermedad de Parkinson idiopática, sin daño cognitivo y que soporten la suspensión de medicamentos (levodopa).

“Luego de la intervención se observa una notoria mejoría en la calidad de vida, disminuyen las fluctuaciones motoras, la rigidez, el temblor característico y las discinesias, entre otros síntomas. Además, los pacientes reducen su consumo de medicamentos hasta en un 50%', afirma. Sin embargo, precisa que si bien la cirugía logra reducir los síntomas de la enfermedad, no es un tratamiento curativo.

En qué consiste la cirugía estimulación cerebral profunda

Para obtener información anatómica y neurofisiológica que permita identificar la zona del cerebro afectada, se realiza una resonancia magnética especial, con un marco de estereotaxia, que aporta precisión. Estas imágenes dan origen a una reconstrucción tridimensional, donde se elige el blanco (ambos núcleos subtalámicos) y la trayectoria evitando zonas del cerebro más susceptibles de daño. Así los especialistas pueden planificar de forma exacta donde quedarían los electrodos.

Luego, en pabellón, se utiliza la microelectrofisiología, es decir, se introduce un microelectrodo al núcleo subtalámico, el cual es capaz de identificar el área previamente delimitada e ir estimulando distintos puntos para observar la reacción y confirmar que se está en la zona correcta. Finalmente, se instala el electrodo definitivo, para comprobar los resultados y que no haya efectos secundarios.

Esta cirugía se realiza con anestesia local y tiene una duración aproximada de ocho horas. Los resultados pueden observarse de manera inmediata. Entre dos y tres días después, se realiza una segunda intervención, bajo anestesia general para conectar los cables al sistema neuromodulador. Los pacientes deben permanecer por los menos cinco días hospitalizados y luego se realiza un seguimiento de cada caso para ver la evolución.