Mi recuperación se debió principalmente a que se reaccionó a tiempo

En este caso, una atención oportuna y adecuada le permitió superar su grave diagnóstico y evitar secuelas neurológicas.

Por Clinica Alemana oct. 2, 2017, 21:00

El 17 de agosto recién pasado, María José Inzunza, de 40 años, estaba en clases en la Academia de Danza Moderna. “De repente tuve mareos y vértigo. Dejé de bailar y fui al baño, pensando que me sentiría mejor. Sin embargo, poco a poco comencé a perder el habla, luego la coordinación y después la movilidad, sobre todo del lado derecho, hasta quedar sentada en el suelo como un muñeco de trapo”, recuerda esta diseñadora, quien sufrió un ataque cerebrovascular (ACV).

Cuenta que al principio sus compañeras de baile pensaron que se trataba de una baja de presión. Sin embargo, al ver que tenía la mirada perdida, que no respondía y que ni siquiera podía tragar agua, llamaron a Clínica Alemana, donde tenía el Convenio Todo Alemana. “Cuando llegó la ambulancia, los integrantes del equipo de Rescate me contuvieron y dieron mucha seguridad mientras me trasladaban a Urgencia. Una vez ahí, me llevaron directo a reanimación”, cuenta.

Al respecto, el doctor Alejandro Brunser, neurólogo y parte del equipo de la Unidad de Tratamiento de Ataque Cerebrovascular de Clínica Alemana (UTAC), explica que “ella llegó grave, con riesgo alto de secuelas debido a un déficit motor del lado derecho, dificultad importante para hablar y un trastorno leve de la comprensión”.

A un mes y medio de este grave episodio, ella se encuentra agradecida de su positiva evolución.

El diagnóstico se realizó en base al cuadro clínico, lo que fue corroborado con un escáner de cerebro, angiotac y difusión. “Estas técnicas se usan habitualmente para confirmar el ACV, ya que tienen una alta certeza”, explica el especialista.

Si bien María José tenía un estilo de vida saludable, un factor que pudo haber influido en el desarrollo de esta patología es que sufre trombofilia, una anomalía de la coagulación que aumenta el riesgo de trombosis.

Tratamiento: una carrera contra el tiempo

El manejo de un ataque cerebrovascular debe realizarse lo antes posible. Lo más efectivo es recibir tratamiento durante las primeras cuatro horas, contadas desde el comienzo de los síntomas.

A María José se le realizó una trombolisis intravenosa que consiste en administrar por una vena un fármaco que tiene la capacidad de disolver el coágulo. El objetivo es rescatar la región del cerebro que depende de la arteria que se ha tapado, restituyendo lo antes posible el flujo de la sangre hacia esa zona.

“Una vez que se le administró el trombolítico, la paciente recobró rápidamente la movilidad y de a poco el habla. Su recuperación fue extraordinaria”, explica el doctor Brunser. Agrega que el éxito del tratamiento se debió, en gran medida, al hecho de haber recibido atención de forma oportuna, pero también a otros factores, como ser joven y tener un estilo de vida saludable, ya que es deportista y mantiene una dieta equilibrada.

Luego de diez días internada, fue dada de alta. Hoy, a un mes y medio de este grave episodio, ella se encuentra agradecida de su positiva evolución. “Mi recuperación se debió principalmente a que se reaccionó a tiempo”, afirma María José.

Unidad de Tratamiento de Ataque Cerebrovascular (UTAC)

Creada el año 2005, Clínica Alemana cuenta con un equipo formado por médicos neurólogos, enfermeras, kinesiólogos y fonoaudiólogos especialistas en esta área. Además, dispone de sofisticada tecnología para ofrecer un diagnóstico preciso y un tratamiento oportuno, el que incluye acceso inmediato a exámenes cerebrales por imágenes, doppler transcraneano y todos los tratamientos necesarios, como trombolisis venosa.