Piernas en X: un problema frecuente en niños

Si se determina que el genu valgo no se corregirá por sí solo, que es lo más común, el tratamiento de elección es la cirugía.

Por Clinica Alemana jun. 3, 2021, 17:23

Las piernas en X o genu valgo es una de las principales causas de dolor de rodilla en niños. Si bien es una deformidad que puede ser normal entre los dos y seis años, si persiste más allá de los siete, es importante consultar con un especialista.

El doctor Pablo Wagner, traumatólogo infantil de Clínica Alemana, explica que la mayoría de los niños que presentan piernas en X no tienen una causa identificable. Sin embargo, se sabe que son más propensos a desarrollarlo las personas con:

  • Antecedentes familiares.
  • Patologías genéticas.
  • Enfermedades del metabolismo, como raquitismo.

“No hay evidencia de que algún factor como uso de zapatos o ejercicios específicos puedan desencadenarlo”, precisa el especialista.

¿Cómo se presenta?

En los niños con genu valgo el muslo y la pierna se encuentran desviados, de tal manera que al estar de pie, las rodillas se van hacia adentro, juntándose y los talones de los pies hacia afuera. Su principal síntoma es el dolor en la rótula, debido al mal alineamiento de la extremidad.

El diagnóstico de las piernas en X se realiza a través de un examen físico más una radiografía, llamada telerradiografía de extremidades inferiores, la que permite efectuar ciertas mediciones del esqueleto para determinar la gravedad de la patología y si se debe realizar algún tratamiento o solo observar la evolución.

¿Qué hacer si mi hijo tiene las piernas en X?

Se ha visto que el tratamiento con órtesis, plantillas, zapatos o botas especiales no es efectivo para corregir el eje de las piernas.

Cuando la causa del genu valgo es una enfermedad metabólica, el aporte de ciertos nutrientes esenciales puede ser efectivo para detener la progresión de la deformidad.

Si se determina que la deformidad no se corregirá por sí sola (decisión que se toma entre los 10-12 años), el tratamiento de elección es la cirugía, la que consiste en detener transitoriamente el crecimiento de un lado de los huesos de la rodilla, para que la otra parte siga creciendo normalmente. “De esta forma, se corrige la deformidad. A esto se le llama crecimiento óseo guiado o hemiepifisiodesis”, concluye el doctor Wagner.