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El desafío de ser papás y pareja al mismo tiempo

Familia

El desafío de ser papás y pareja al mismo tiempo

02/12/2008
2 min lectura

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Después de cinco años de pololeo y uno de matrimonio, Vicente y Carolina enfrentan un gran desafío: ser padres. Y justamente el miedo que sienten se debe a lo difícil que es conjugar su rol de pareja y familia.

Esta inquietud se presenta porque la mayoría de las parejas se vuelca a ser padres olvidándose de cuidar su relación afectiva, afirma la doctora Mailin Ponce, psiquiatra de Clínica Alemana, quien explica que si bien el rol de progenitores es muy relevante dentro del proyecto de familia y fundamental para los hijos, también es importante que la relación de pareja se cuide, ya que es muy favorable para los niños.

'Lo habitual es encontrar parejas que funcionan bien durante el periodo de crianza cuando están volcadas a los niños y a su educación, lo que muchas veces ocasiona el olvido de la relación afectiva, situación que queda en evidencia cuando los hijos crecen y son más independientes. Es el momento en que los padres se dan cuenta de que no tienen nada en común, ya que han descuidado su relación', enfatiza.

Sin embargo, la doctora Ponce agrega que 'en el otro extremo están los padres volcados en la relación de pareja, lo que también tiene costos, ya que podría ocasionar que el hijo cuestione lo importante que es para ellos, situación que pone en juego su autoestima'.

'La seguridad y confianza básica son fundamentales para el desarrollo psicológico de los hijos. Ellos necesitan experimentar una sensación de incondicionalidad de parte de sus padres y contar con un espacio de contención en el hogar, además de sentir que pase lo que pase siempre van a estar ahí para él', sostiene.

Pareja v/s papás: ¿incompatibles?
La clave es conseguir el tan anhelado equilibrio. Pero no es fácil. La especialista señala que lo más importante es tener claro que un hijo implica satisfacción y también mucha responsabilidad, con postergación en lo personal en muchas ocasiones. 'La crianza comienza desde el primer día de vida de un hijo. Los vínculos padre-hijo se establecen durante las primeras etapas de la vida. De no ser así se entorpece el desarrollo de una relación sana y es difícil recuperarla más tarde. Los padres debemos aspirar a ser modelos de amor y confianza, con autoridad y límites', sostiene.

La especialista enfatiza que durante este proceso de crianza, los progenitores no deben olvidarse de que también son pareja y que gracias a esa unión existen sus hijos, por lo que es fundamental que cultiven su relación y procuren no abandonar el pololeo.

'Al ver que sus padres se aman y cuidan su relación, los hijos se sienten más seguros y adquieren un buen modelo de pareja, lo que puede ser beneficioso para sus futuras relaciones afectivas y, por otra parte, cuando se van de la casa paterna, lo hacen confiando que ellos estarán unidos', agrega.

A través de sus conductas, aclara la doctora Ponce, los padres están constantemente entregando modelos a los hijos. De ahí que los hijos cuando son mayores enfaticen en 'no desear ser como mis papás', o bien 'quiero ser como ellos'.

Asimismo, explica que es fundamental que los hijos entiendan que el amor de padre es distinto al de pareja y que ninguno es más importante que el otro. Es claro que las primeras etapas de crianza pueden ser muy demandantes, por lo que también es el periodo de mayor riesgo para la relación afectiva, ya que demanda gran energía, quedando muy poca para el cuidado de la pareja, pero evidentemente rendirá frutos a futuro.