Rescate

(+56) 22910 9911

Mesa Central

(+56) 22210 1111

Prevención, la mejor arma contra el cáncer cervicouterino

Prevención, la mejor arma contra el cáncer cervicouterino

19/02/2008
3 min lectura

Compartir en:

Cada año, el cáncer cervicouterino cobra la vida de unas 27.500 mujeres en las Américas, de acuerdo con información publicada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En el último año esta enfermedad ha captado especialmente la atención, debido a las iniciativas lanzadas para combatirla y a la entrega del premio Nóbel de Medicina al alemán Harald zur Hausen, por su trabajo donde expuso que el responsable de esta patología es el virus papiloma humano (VPH).

Este virus se contagia al tener relaciones sexuales con alguien infectado, ya sea a través de los fluidos o del contacto directo. Existen más de 100 tipos de VPH, los que se pueden ubicar en la piel, boca, faringe, ano y -sólo 40 de ellos aproximadamente- en la zona genital de hombres y mujeres. Estos últimos pueden originar verrugas benignas en el pene, escroto (bolsa de los testículos), vagina y vulva, además de lesiones premalignas y malignas, como el cáncer de pene y el cervicouterino.

El cuello uterino posee dos epitelios (superficie que lo recubre) que, por acción de las hormonas y otros, están constantemente renovándose y es ahí donde el VPH aprovecha la oportunidad para actuar y modificar las células de esa zona. Esto puede derivar en lesiones intraepiteliales o premalignas que, con la intervención de otros factores -como el tabaco o una baja del sistema inmunológico- pueden convertirse con el tiempo en células cancerosas.

El doctor Marcelo González, ginecólogo oncólogo de Clínica Alemana, explica que el Virus de Papiloma Humano se contagia por contacto sexual, por lo que generalmente convive con hombres y mujeres desde que se inician sexualmente, aunque en la mayoría de los casos no presenta problemas, siendo la infección asintomática.

Se sabe que el VHP puede estar varios años en forma latente, sin manifestarse. Es por eso que muchas mujeres contagiadas en la adolescencia pueden presentar anomalías en las células del cuello uterino después de 10 años, y desarrollar un cáncer pasado los 35, rango etario donde mayormente se ubican las lesiones malignas.

La detección temprana de lesiones a través del test de Papanicolau (PAP) es una de las mejores formas de evitar consecuencias fatales, como las más de 670 muertes que se producen anualmente en Chile por esta causa, de acuerdo a cifras del Ministerio de Salud.

Este examen, descubierto hace medio siglo, ha resultado muy eficaz en el control de la enfermedad. Consiste en la toma de una muestra de células del cuello uterino, que es enviada a laboratorio para ser estudiada, de manera de detectar si existe algún tipo de alteración. Todas las mujeres que se han iniciado sexualmente deben realizarse este test una vez al año y sólo cuando hayan recibido tres resultados negativos (no hay alteraciones), se podría espaciar su toma cada dos o tres años. Si el examen es realizado con esta frecuencia, es posible detectar lesiones premalignas y así evitar el desarrollo de un cáncer.

¿Qué tan efectivas son las nuevas vacunas?

Se estima que el 70% de los casos de cáncer cérvicouterino podría prevenirse con la vacuna contra el VPH.

Existen dos vacunas disponibles en el mercado. La primera en ser aprobada por la FDA y los organismos locales, como el Instituto de Salud Pública de nuestro país, fue la tetravalente, llamada así porque contiene los dos tipos de virus de alto riesgo oncogénico más frecuentes, el tipo 16 y 18 y, además de los tipos 6 y 11, que son de bajo riesgo oncogénico, pero producen verrugas genitales. La segunda vacuna es bivalente e incluye los tipos 16 y 18.

Sin embargo, es importante aclarar que el 30% de los casos de cáncer de cuello del útero es provocado por otros tipos de virus no contemplados en estas vacunas. Por lo tanto, aunque su administración disminuye considerablemente el riesgo de desarrollar esta patología, no garantiza una protección absoluta.

Por eso es muy importante que quienes se vacunen mantengan sus controles ginecológicos regulares, realizándose el test de Papanicolau una vez al año. 'Las vacunas bivalente y tetravalente protegen contra los virus más comunes, pero hay un grupo que no está incluido, por lo que las vacunadas deben realizarse anualmente el PAP, como cualquier mujer', especifica el ginecólogo.

Como el VPH se contrae a través de contacto sexual, la mejor población para vacunar son aquéllas que no han iniciado su vida sexual, por eso se sugiere la vacunación desde los 10 hasta los 16 años de edad. Sin embargo, esta opción también puede beneficiar a otras mujeres que estén fuera de este rango de edad, dependiendo de cada caso. Por eso es importante que cada persona discuta el tema con su ginecólogo.

En cuanto al tiempo de duración de la protección, la vacunas han demostrado se útiles por al menos cinco años, según diversas revistas científicas. Los diferentes investigadores, y en beneficio de las pacientes, tienen la esperanza de que el periodo de protección se extienda lo más posible.

Departamento de Ginecología
Teléfono: 210 1092