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Consejos para un busto más firme después de la lactancia

Consejos para un busto más firme después de la lactancia

03/02/2010
1 min lectura

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Durante el embarazo el cuerpo sufre muchas trasformaciones y las mamas no son la excepción. De hecho, incluso luego de este periodo viene la etapa de lactancia en la que los senos sufren otros cambios.

El doctor Eugenio Román, ginecólogo de Clínica Alemana, explica que durante el embarazo y la lactancia las mamas experimentan cambios por causas hormonales, como hipertrofia de todo el sistema de conductos y ductos. También se producen alteraciones en el coloración de la areola y pezón, y aumento de líquido en la estructura mamaria. Asimismo, hay una mayor vascularización venosa, haciéndose incluso muy notoria. Además, se genera un engrosamiento e hipertrofia de los pezones.

Las transformaciones del complejo areola-pezón durante el embarazo y lactancia son generalmente pasajeras y vuelven a su normalidad entre dos y tres semanas después de concluido el amamantamiento.

De todas formas se pueden evitar estas complicaciones con aceites, ungüentos o cremas reafirmantes o cicatrizantes recetados por el obstetra. Los masajes y el ordeñamiento del pezón no tienen resultado.

Sin embargo, los cambios del resto de la glándula mamaria pueden tener consecuencias desde el punto de vista estético, como estrías y menor tonicidad. También se produce una pérdida de tejido graso, el cual suele ser transitorio.

Para evitar estas complicaciones es recomendable usar cremas y aceites antiestrias, y mantener buena alimentación antes y durante el embarazo, con una dieta que incluya proteínas y evite las grasas poliinsaturada. Se debe considerar el uso de un sostén adecuado, que contenga y deje firme la mama, evitando la sobredistención de los ligamentos. También hay que destacar que estas alteraciones son más comunes cuando el embarazo se produce en la adolescencia.

El especialista es enfático en afirmar que es imposible que los senos queden iguales a como la mujer los tenía antes de embarazarse, pero sí está claro que la buena alimentación y el deporte adecuado -el que se puede practicar, en general, hasta las 33 o 34 semanas de embarazo y luego de 42 días postparto- sirven para preservar la forma y tonicidad de la mama.

Entre los deportes que se pueden practicar durante este periodo se incluye la natación, bicicleta, elíptica, yoga, pilates, ejercicios y abdominales isométricos.

'Es importante destacar que van a existir pacientes que hagan lo que hagan sufrirán cambios notorios en la forma y el tamaño de sus senos. Esto también irá de la mano del número de embarazos', sostiene el doctor.

Centro de la Mama
Teléfono: 210 1092