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La música: un poderoso instrumento en el desarrollo infantil

La música: un poderoso instrumento en el desarrollo infantil

17/07/2014
1 min lectura

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La música es una forma de expresión presente de forma milenaria en la historia del hombre, sus orígenes parecen remontarse al desarrollo de la voz humana. Además, es un medio de comunicación universal que congrega a las personas y que puede ser apreciado por diversas culturas, independiente del idioma y de la época.


Pero su contribución en la vida del hombre, ha ido más allá de lo estético, lúdico y social, ya que a lo largo de los años se han descubierto sus potencialidades en el proceso educativo, sobre todo en edades preescolares, cuando puede ser un aliado estratégico en el desarrollo cognitivo, sensorial y motriz del niño.


Anamaría Dávila, psicóloga infantil de Clínica Alemana, explica que el aprendizaje de un instrumento estimula la motricidad fina, coordinación psicomotora, sentido del ritmo y sensibilidad musical. Al mismo tiempo, favorece el desarrollo de la capacidad para autorregular los estados del ánimo, la atención y concentración.


“También incentiva aspectos como perseverancia, paciencia y tolerancia a la frustración, virtudes que son fundamentales para el desarrollo de cualquier disciplina (musical, deportiva, académica, artística, etc.) y que son herramientas claves para la vida. Asimismo, enseña al niño a disfrutar de la capacidad de conectarse consigo mismo, con su mundo interior junto con facilitar el desarrollo de la vida espiritual”, agrega.


Aclara que estos beneficios son independientes del talento musical de cada menor, ya que “si bien es cierto que hay niños que, desde muy pequeños, demuestran tener destrezas musicales muy evidentes, la verdad es que el aprendizaje de un instrumento puede potenciar las habilidades descritas en cualquier pequeño”.


Considerar los intereses del niño

Sin embargo –aclara-, que si el objetivo es “encantar” a los pequeños con la música y con la ejecución musical, la promoción de esta actividad por parte de los padres debe estar siempre enfocada en que sea algo placentero para el niño, ya que si se impone como una obligación, probablemente el efecto será inverso y desarrollará aversión hacia ella.


“Cualquier actividad que sea impuesta con excesiva presión y que no corresponda al interés o motivación de un niño, terminará por generar rechazo al aprendizaje. Imponer altos niveles de exigencia, criticar o descalificar, y establecer expectativas desmedidas también son factores que no estimulan una relación positiva con la experiencia de aprender a tocar un instrumento”, agrega.


Para promover el gusto por esta disciplina, la psicóloga recomienda, por ejemplo, incentivar la asistencia a conciertos, ballets o recitales; escuchar música en una atmósfera gratificante, contar con instrumentos musicales en la casa y realizar actividades cotidianas escuchando intérpretes u obras que sean del agrado de todos.