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Los nocivos efectos del estrés en la piel

Los nocivos efectos del estrés en la piel

29/09/2014
1 min lectura

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Se sabe que el estrés es un factor de riesgo de múltiples enfermedades, como patología cardiovascular, depresión, síndrome de colon irritable, entre otras. Sin embargo, es probable que unos de los efectos más evidentes se observen a nivel cutáneo.


La doctora Bernardita Lorca, dermatóloga de Clínica Alemana, explica que la piel de una persona estresada se ve opaca, pálida o amarillenta, además, va perdiendo su firmeza y elasticidad, y las arrugas y líneas de expresión se marcan mucho más, especialmente en el entrecejo y alrededor de la boca. A esto hay que sumar las características bolsas y ojeras en los párpados. Todo lo anterior hace que la persona represente mucha más edad de la que tiene.

“Sabemos que la piel es el fiel reflejo de nuestro estado físico y mental, por lo que los eventos estresantes van a repercutir indudablemente en su aspecto. Situaciones como falta de sueño -al dormir la piel también “descansa” y renueva sus funciones-, agotamiento, discusiones, preocupaciones, tristeza, depresión, exceso de trabajo y responsabilidades son delatadas a través de un mal aspecto de la piel”, sostiene.

Asimismo, el estrés mantenido en el tiempo puede alterar el sistema inmunológico, con consecuencias que van más allá de lo simplemente estético, ya que al tener las defensas bajas la piel queda más expuesta, por ejemplo, a contraer infecciones.

Agrega que otros factores que “estresan” a la piel son una mala alimentación, la exposición a la radiación ultravioleta, los contaminantes, el cigarrillo y el alcohol. “Alimentarse adecuadamente, dormir bien y evitar o liberar las tensiones, son hábitos muy importantes para la adecuada salud del organismo y la piel”, precisa.

La doctora Lorca aconseja que, aunque se lleve una vida muy estresante y con poco tiempo libre, siempre se dedique unos minutos en la noche y en la mañana para realizar una rutina simple de cuidado de la piel, que incluya:

- Limpieza: con sustancias no irritantes
- Hidratación: uso de cremas con compuestos que mejoren la textura de la piel, como antiinflamatorios, retinoides, antioxidantes.
- Fotoprotección: uso diario de protectores solares con factor 30 o superior. Muchos de estos productos contienen actualmente compuestos reparadores del daño cutáneo.

“Una piel sometida permanentemente a estrés y sin cuidados cosméticos por mucho tiempo, tiene como consecuencia signos de envejecimiento prematuro, muchas veces son difíciles de revertir”, advierte.