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Por una adolescencia sin sobrepeso

Por una adolescencia sin sobrepeso

06/04/2014
1 min lectura

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Alrededor de 42 millones de niños con sobrepeso en el mundo es la estimación de la Organización Mundial de la Salud, entidad que califica a la obesidad infantil como uno de los problemas de salud más graves del siglo XXI, ya que estos menores suelen seguir con el exceso de kilos en la adultez. Lo anterior, los puede llevar a desarrollar múltiples enfermedades, como diabetes y patologías cardiovasculares.

En Chile, la situación es similar. Según los resultados del Simce de Educación Física del año 2012, realizado a alumnos de 8° básico, el 44% sufre de obesidad o sobrepeso y el 23% tiene riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y metabólicas en la adultez.

La doctora Vivian Rybertt, nutrióloga infantil de Clínica Alemana, explica que se ha llegado a esto, entre otras razones, porque los jóvenes son muy desordenados con la alimentación: “Muchos no toman desayuno, por lo que a medio día tienen hambre e ingieren alimentos con alta densidad calórica y ricos en grasas. También picotean durante el día y en la noche no comen. Además, no alcanzan a cubrir las necesidades diarias de calcio porque no consumen suficientes lácteos”.

Adolescentes sanos
Se entiende por cuerpo saludable el que tiene una relación armónica entre peso y talla, y que además, tiene una composición corporal apropiada para la edad, donde el porcentaje de grasa fluctúa entre el 14% y 17% para los hombres y entre 23% y 25% en mujeres.

Para lograrlo, los jóvenes deben comer la cantidad de calorías necesaria, esto es 2.200 para un hombre sedentario y 2.800 para los que practican deporte intenso por lo menos tres veces a la semana. En mujeres, varía de 1800 a 2.400 calorías por día. También se debe promover la actividad física habitual.

Con respecto a las dietas durante esta etapa, la especialista no las aconseja: “no es bueno eliminar nutrientes fundamentales para el crecimiento y desarrollo, así que lo que conviene es aprender a alimentarse ordenadamente y cuidando las cantidades de lo que comemos”.

Es muy importante también poner atención a posibles trastornos de alimentación, como anorexia y bulimia. Para esto, la doctora Rybertt aconseja no estresar al adolescente con el tema del peso y la comida, tener una buena comunicación, comer en familia y estar atentos a señales como ser muy selectivo con la comida, interés en preparar alimentos para otros, excesiva preocupación por la apariencia, aislamiento social, cambios de ánimo y en la ropa, e ir al baño siempre después de comer.

Además, hay que preocuparse de que coman ordenadamente cuatro comidas al día, incluyendo el desayuno, acostumbrarlos a comer verduras y frutas, estar atentos al tamaño de las porciones y evitar que coman en la pieza o viendo televisión.