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Artrosis: el fenómeno degenerativo de las articulaciones

Artrosis: el fenómeno degenerativo de las articulaciones

18/10/2015
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La artrosis es una enfermedad degenerativa en la que se deteriora, principalmente, el cartílago articular, tejido firme y elástico que recubre la superficie de contacto de las articulaciones y permite moverlas con mínimo roce y sin molestias.

Cuando este tejido se daña, se produce un dolor de tipo mecánico, es decir, al movilizar o cargar la articulación. A largo plazo, el hueso que la rodea es modificado por la aparición de osteofitos, prominencias óseas que deforman esta estructura de modo permanente. Lo más frecuente es que esto comience a nivel de los dedos de las manos. Además, puede haber crujidos.

A diferencia de la artritis, no hay inflamación y, si bien puede sentirse las articulaciones rígidas en la mañana, esto dura poco, es al inicio del movimiento, y luego cede rápidamente con la actividad.

“La artrosis es una condición relacionada al envejecimiento, por lo tanto, todas las personas la tendrán con la edad y es una de las patologías musculoesqueléticas más frecuentes. Suele iniciar sus manifestaciones a los 50 años en las mujeres, especialmente en las articulaciones de las manos, y alrededor de los 60 años en los hombres, donde aparece con mayor frecuencia en caderas y rodillas”, explica el doctor Óscar Neira, reumatólogo de Clínica Alemana.

¿Qué produce la artrosis?

Se desconoce su causa y no es una condición que aparezca solo por la edad, el uso y el desgaste. Tiene cierta predisposición genética, especialmente la que afecta los dedos en las mujeres, y este es uno de los factores que determinan la gravedad y velocidad de su progresión.

Otros factores que inciden son la sobrecarga articular, como ocurre en personas con la obesidad; el traumatismo repetido asociado a ciertas ocupaciones o deportes, y los trastornos en el alineamiento de una articulación.

En cuanto al tratamiento, el especialista afirma que no existe un manejo farmacológico preventivo o curativo de la artrosis, sino que se busca modificar o corregir factores de riesgo, evitar el dolor y mantener la funcionalidad y fuerza muscular. Para esto, se utilizan medidas dietéticas, fisioterapia, kinesiterapia, órtesis y analgésicos. El uso de antiinflamatorios también produce alivio sintomático, pero deben considerarse los potenciales efectos adversos, como hipertensión arterial, gastritis o úlcera gastroduodenal, especialmente en los adultos mayores.

“Las técnicas quirúrgicas de reemplazo articular (prótesis) en los pacientes con artrosis avanzada, sobre todo en caderas y rodillas, tienen excelentes resultados funcionales y de desaparición del dolor. La esperanza del manejo de la artrosis a futuro se centra en la implementación de nuevas terapias de sustitución y regeneración del cartílago dañado por tejidos propios o por la utilización de células madre”, concluye el doctor Neira.