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Trabajando en la prevención del suicidio adolescente

Centro de la Adolescencia:

Trabajando en la prevención del suicidio adolescente

05/08/2019
2 min lectura

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La mejor forma de frenar este tipo de conductas es detectando las señales de vulnerabilidad que entregan los jóvenes.

Según cifras del Ministerio de Salud (Minsal) a mayo de 2018 se registraron más de 1.000 fallecimientos provocados por heridas auto infligidas entre niños de 8 y jóvenes de 18 años, grupo en que el suicidio es la segunda causa de muerte.

Al respecto la doctora Marcela Abufhele, psiquiatra de la Unidad de Adolescencia de Clínica Alemana indica que la mejor herramienta para frenar los índices es la prevención. En este ámbito explica que  “se trabaja con este enfoque para ayudar a los padres a  detectar conductas de riesgo y evitar que éstas escalen”, explica.

Se entiende por conducta suicida a toda preocupación, intento o acto que intencionalmente busca causarse la muerte. Se puede clasificar en: ideación, cuando solo hay pensamientos o fantasías de morir o desaparecer; intento suicida, cuando ya hay un paso a la acción y se realiza un acto destinado a provocarse la muerte (frustro); y el suicidio consumado.

Señales de alerta y gatillantes

La adolescencia es un período del desarrollo que genera stress, lleno de cambios físicos y emocionales, donde los jóvenes tienen dificultades para resolver problemas y tomar decisiones. Algunos son más vulnerables, principalmente por presentar conductas impulsivas, relacionadas a un descontrol emocional; consumir alcohol y sustancias ilícitas, y carecer de una red de apoyo.

“Si se padece una vulnerabilidad emocional previa es, potencialmente, un adolescente en riesgo. Por lo que es una señal de alerta frente a la cual se recomienda consultar”, explica la especialista.

Características que predisponen al comportamiento suicida

Si a las características mencionadas se añade un evento difícil de sobrellevar, se puede gatillar la conducta suicida “como, por ejemplo, una pelea con el pololo (a), alto estrés académico, fallecimiento de un familiar o amigo, bullying o separación de los padres, entre otros”, indica la doctora Abufhele. Por tanto, amigos y entorno estudiantil deben estar alerta para proteger e intervenir toda vez que sea necesario.

Conducta autoagresiva en el adolescente

Las autoagresiones es una conducta de autodaño sin la intención final de producirse la muerte. Tiene múltiples formas de presentación que se pueden subdividir según intensidad en autoagresión.

  • Leve (pegarse, tirarse el pelo, sacarse las uñas, morderse, no dejar sanar heridas o rascarse áreas de la piel)
  • Moderada (quemar o raspar la piel, cortarse) o
  • Severa (mutilarse).

En cuanto a las razones subyacentes, si bien muchos adolescentes que se auto agreden refieren al deseo de morir, la conducta inmediata autoagresiva se relaciona en mayor medida a otros factores psicológicos. La psiquiatraenumera los más importantes: expresión de angustia y búsqueda de ayuda, lograr algún cambio en el ambiente, aliviar sentimientos desbordantes, transformar un dolor “del alma” en dolor físico, castigarse a sí mismos, con el fin de escapar de una situación conflictiva.

Usar estrategias de adaptación más sanas, permiten al adolescente resolver mejor los conflictos en el futuro. La especialista recalca que “es importante extender esos mecanismos hacia las familias: el trabajo con ellos es indispensable. Asimismo, si hay acoso o problemas escolares, éstos deben ser manejados coordinadamente con el establecimiento escolar”.

Centro de la Adolescencia Clínica Alemana.