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Especialistas en patología de la deglución

Especialistas en patología de la deglución

29/01/2003
4 min lectura

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Un acto tan sencillo y cotidiano como es el tragar, puede convertirse en una complicada patología producto de la edad, o de factores que alteran el proceso de deglución. Por eso, es necesario poner atención a una serie de síntomas que pueden comprometer una función básica de nuestro cuerpo que, en circunstancias normales, se realiza de manera prácticamente automática.

El término disfagia se refiere a una sensación de dificultad en el pasaje de alimentos sólidos o líquidos de la boca al estómago. Cuando la dificultad no desaparece rápida y espontáneamente, debería visitar a un especialista.

En Clínica Alemana, existe un equipo de médicos de diferentes especialidades, interesados en la patología de la deglución y de la vía aérea superior, según indica el doctor Iván Caviedes, quien dirige este equipo. El grupo, está constituido por especialistas en Enfermedades Respiratorias, Neurología, Gastroenterología, Geritaría y Otorrinolaringología.

Actualmente, éste es un equipo de referencia, para el estudio, búsqueda de soluciones e investigación de futuros desarrollos, para los pacientes que padecen de estas patologías.

Para poder entender la patología de la deglución, o disfagia, es necesario comprender el correcto funcionamiento de nuestro organismo al tragar. Fisiológicamente hablando, la deglución es gatillada 25 veces por hora, compromete 40 músculos pares y la mayoría de los huesos de la cabeza y el cuello. Su objetivo es el transporte del bolo alimenticio y también la limpieza del tracto respiratorio superior. Durante este proceso vital, es posible identificar tres fases o etapas bien diferenciadas:

1.- Primera fase: oral

Se trata de una fase principalmente voluntaria que involucra la corteza, los tractos córticobulbares y los pares craneanos V, VII y XII. En esta etapa, se desarrolla la masticación, la formación del bolo alimentario y su propulsión. Finalmente el bolo se ubica en el centro de la lengua, y es desplazado por un mecanismo de rampla.

2.- Segunda fase: faríngea

Es un reflejo complejo. Compromete los pares craneales V, X, XI y XII. Involucra 29 pares de músculos, que deben coordinarse en una fracción de segundo ( 0,7 s ). El paladar blando se cierra, evitando el pasaje del bolo para la nasofaringe. La pared posterior de la faringe avanza, comprimiendo el bolo contra el dorso de la lengua. El alimento no podrá subir, ya que el paladar blando está cerrado, ni volver a la boca, porque el dorso de la lengua está impidiendo su pasaje para la cavidad bucal. Por lo tanto, el alimento tendrá que bajar. La epiglotis cierra la glotis y también se cierran las cuerdas vocales. Todas estas acciones son necesarias para que no haya pasaje del bolo para las vías respiratorias. En ese instante la faringe se elevará, facilitando este bloqueo que será concomitante a la abertura del músculo cricofaríngeo, para que el alimento pueda entrar en el esófago3.- Tercera fase: esofágica
Consiste en el tránsito del bolo por el esófago. Depende de la peristalsis primaria, gatillada al finalizar la fase faríngea, y de la peristalsis secundaria, gatillada por la presencia del bolo en el esófago. Involucra 2 válvulas: el músculo cricofaríngeo y el esfínter esofágico inferior. La duración normal es de 10 a 15 segundos.

Ahora que sabemos qué es y cómo ocurre el proceso de la deglución, volvemos a la pregunta inicial. ¿Qué es la deglución patológica?

Esta patología, presente en el 7 a 10% de los mayores de 50 años y en el 30 al 40% de los ancianos, puede manifestarse en cualquiera de las tres fases de la deglución. Sus síntomas más frecuentes son disfonía, carraspeo, fonación húmeda, tos con la alimentación, crisis de laringo y broncoespasmo, reflujo nasofaríngeo, voz nasal, aspiración, neumonías, asfixia y sensación de comida atascada en la garganta.

Una vez detectados estos síntomas, el especialista debe evaluar a través de diversos exámenes y evaluaciones clínicas, para determinar en cuál de las fases se está produciendo la anomalía que da paso a los trastornos de deglución. De acuerdo al diagnóstico, las posibilidades son las siguientes:

Patología de la fase oral: Es variada, puede ser simple o compleja. Se debe considerar qué alteraciones producen los fármacos que se están utilizando, como los anticolinérgicos, los antihistamínicos, los diuréticos y los antidepresivos, que disminuyen la secreción de saliva.
Es necesario tener en cuenta que patologías o enfermedades como el Alzheimer y el Síndrome de Parkinson, comprometen importantemente la fase oral.

Patología fase faríngea: Es esencialmente neurológica. Puede manifestarse como una alteración aguda, o como una alteración crónica compensada. Los ataques cerebrovasculares del hemisferio derecho suelen comprometer la fase faríngea, causando aspiración. Los ataques cerebrovasculares del Tronco, comprometen las fases oral y faríngea, causando apraxia, babeo, disfagia y aspiración. Tienen incidencia en esta patología de la fase faríngea, el Parkinson, el Alzheimer, otras enfermedades como la esclerosis lateral amiotrófica y algunas cirugías en la zona troncal, boca, cuello o columna.

Patología de la fase esofágica: Es muy frecuente, se estima que el 25% de la población padece reflujo gastroesofágico. Es frecuente la carraspera, la disfonía, y las crisis de laringo y broncoespasmo.

Los tratamientos

La primera fase de tratamiento para un paciente que sufre trastornos en la deglución es la rehabilitación, que consiste en favorecer los mecanismos habituales de compensación.

Se efectúan maniobras de deglución, cambios posturales y estimulación sensitiva.

Se evalúan modificaciones en la dieta, cambios en la consistencia de los alimentos y modificaciones de los utensilios que se usan para comer.

Cuando el tratamiento médico y la rehabilitación son insuficientes se utilizan otros procedimientos que persiguen asegurar la nutrición, proteger la vía aérea de la aspiración y reducir la disfagia.

Existe una serie de procedimientos según la situación lo requiera, entre ellos la gastrostomía percutánea es de utilización habitual. De acuerdo al diagnóstico, se utilizan distintas líneas de tratamientos que pueden ir desde inyecciones locales hasta traqueotomías o procedimientos endoscópicos, según cual sea la patología.

La utilización de técnicas quirúrgicas se aplica cuando la disfunción glótica y el síndrome aspirativo son severos, pudiendo comprometer la vida del paciente. En estos casos se requiere de procedimientos quirúrgicos para proteger la vía aérea, como la medialización de las cuerdas vocales o las inyecciones de colágeno. Existen cirugías de mayor envergadura con el fin de cerrar la vía aérea, como las diversiones laríngeas o las separaciones laringotraqueales.

*Información entregada por la Unidad de Deglución de Clínica Alemana.