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Nuevos tratamientos integrales

Nuevos tratamientos integrales

18/02/2003
2 min lectura

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Por una hora trabajaron veinte bomberos para sacar a un joven taiwanés de 300 kilos de su departamento y trasladarlo a un hospital. Lu Tsung-hsien de 26 años sufría problemas respiratorios y debido a su peso no podía caminar. De acuerdo a los médicos, morirá por las complicaciones producidas por su obesidad excesiva.

Una historia impresionante que raya en la tragedia y puede pasar sólo por anecdótica, pero que es un signo más de la epidemia en que vivimos.

Un 27% de los estadounidenses es obeso (IMC mayor de 30) y un 35% tiene sobrepeso (IMC mayor de 25) lo que implicó en el año 2000 un costo de U$117 billones. En 1985 sólo ocho estados norteamericanos tenían entre un 10 y 14% de obesidad.

En Chile, las tendencias de aumento de esta enfermedad crónica son similares, la diferencia estaría en una menor tasa de obesidad excesiva: en 1984 un 24,5% de los adultos era obeso, y en 1992 aumentó a un 30%. En los escolares de 1ero básico se pasó de un 5% en 1987 a un 15% en 2000. Y a pesar de la importancia del tema, no existen cifras nacionales actualizadas de nuestro país, sólo se extrapolan algunos datos parciales.

La necesidad de tratamientos eficaces a largo plazo se hace cada vez más patente, principalmente porque esta enfermedad es una puerta ancha para el ingreso de las causas de muertes más importantes en la actualidad: enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.

Así han surgido alternativas quirúrgicas y procedimientos especiales para tratar la obesidad mórbida o excesiva. 'Aunque no nos guste, en algunos casos las dietas y fármacos no han permitido lograr un peso normal a largo plazo. Y la idea es sacar a los pacientes del riesgo de caer en patologías graves', explica la doctora Karen Salvo, nutrióloga de Clínica Alemana.

Para satisfacer las necesidades de este grupo cada vez más grande, en este centro se creó un equipo multidisciplinario compuesto por nutriólogos, cirujanos, gastroenterólogos, nutricionistas y psiquiatras que abordan el diagnóstico y tratamiento de la obesidad de manera integral.

La doctora Salvo sostiene que la ventaja de contar con un manejo de este tipo es obtener mejores resultados: 'El paciente siempre tendrá que pasar por una evaluación nutricional para determinar el tratamiento óptimo.

Éste puede ser sólo médico -dieta, fármacos- o también quirúrgico -bypass gástrico, banding- o balón intragástrico. La psiquiatra evalúa a quienes serán intervenidos, les entrega un apoyo postquirúrgico, y durante los tratamientos médicos, ayuda a manejar la ansiedad'.

De acuerdo a esta especialista, en términos generales, los pacientes con un IMC mayor de 40 son candidatos a una cirugía, al igual que quienes tengan un IMC mayor de 35 y además hipertensión, diabetes, hipercolesterolemia u otras enfermedades asociadas.

Con un IMC de entre 30 y 35 puede plantearse la posibilidad de un balón intragástrico.

Además, se ha visto que en obesidad severa y mórbida después de cinco años de dietas infructuosas, los mejores resultados se obtienen con cirugía. Sin embargo, cada caso es distinto.

Se podría decir que al optar por una intervención, el tratamiento recién comienza, porque la dieta se estructura para cada condición.

Es necesario mantenerse en control, ingresar a un programa de actividad física y recibir apoyo psiquiátrico, todo para sacar el máximo provecho. Según la doctora Salvo una disminución a largo plazo de un 50% del exceso de peso se considera un éxito terapéutico.

Causas de la obesidad

El exceso de peso se produce por un superávit de ingesta calórica, lo que provoca que el organismo acumule la energía sobrante en forma de grasas sin un límite determinado. Pero el superávit se debe a numerosas causas: enfermedad -hipotiroidismo-, medicamentos -cortisona-, sedentarismo, mala alimentación y predisposición genética.

En estudios se ha visto que si ambos padres tienen un peso normal, existe un 9% de posibilidades de que los hijos tengan sobrepeso; en cambio, si uno está excedido, el porcentaje sube a un 41%, y si ambos son obesos, el riesgo se eleva al 73%.

Ya se descubrió un gen involucrado en la obesidad, 'pero aún no hay una terapia génica en funcionamiento', afirma la doctora Salvo. También se cree que la hormona ghrelin sería la responsable de regular el apetito, lo que podría ser una esperanza para fabricar medicamentos supresores sin efectos secundarios.