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Preparar la mente para una dieta exitosa

Preparar la mente para una dieta exitosa

28/01/2003
2 min lectura

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Cuando el frío se está yendo y las vitrinas de los centros comerciales empiezan a llenarse de tenidas escotadas y mínimos trajes de baño, nos damos cuenta de que el verano ya se viene encima y estamos contra el tiempo para evitar que nos sorprenda con esos rollitos y kilos de más. Ante este panorama, nos dedicamos a buscar fórmulas mágicas y recetas milagrosas para bajar de peso.

Sin embargo, está demostrado que un resultado efectivo no se logra con la dieta de la luna, del agua ni con la del repollo, sino que es necesaria la adquisición de hábitos, proceso en el que el poder de la mente es el protagonista.

De acuerdo con la doctora Ana María Martini, psiquiatra de Clínica Alemana, la efectividad de una dieta y la mantención de un peso adecuado dependen de múltiples factores: 'Deben considerarse elementos individuales, como el tipo de carácter, donde la fuerza de voluntad, la autodisciplina y el manejo de la ansiedad son tan importantes como la tolerancia a la frustración, la tendencia a gratificarse con alimentos y ser capaces de plantearse plazos y objetivos realistas.

Todos estos factores tendrán relación con el éxito o fracaso. Además, hay elementos culturales que influyen en los hábitos alimentarios, como el poco tiempo para comer que lleva a los fast food y dificulta la realización de ejercicio físico. Tampoco se puede descartar el rol de la publicidad que dicta una imagen de figura delgada como ideal de belleza, éxito y felicidad'.

Como primer paso, es importante reconocer cuáles de estos elementos están jugando en contra de nuestros planes para lograr y mantener un peso normal; así, se pueden buscar herramientas para atacarlos.

Según explica la psiquiatra, la experiencia indica que la búsqueda de resultados rápidos a través de dietas sólo lleva a aumentar el problema: 'Crea frustración, desaliento y ansiedad, ya que pronto se pierde el éxito inicial. Para disminuir de peso hay que tener claro que tomará tiempo y requerirá esfuerzo. Con la ilusión de estar lista para el verano o una fiesta, se provocan los desórdenes metabólicos.

En cuanto se abandona la dieta rigurosa, se descontrola la ingesta para compensar las privaciones anteriores. Entonces se suben los kilos bajados e incluso más. Se produce la pena por el aumento de peso después de tanto esfuerzo. Con la frustración las personas aumentan más su ingesta y una vez que superan esa etapa, vuelven al régimen y así, sucesivamente, manteniendo el efecto yo-yo que, además, presenta perjuicios para el metabolismo'.

Tal como en el estudio de una prueba, para esto se necesita tener un objetivo claro, y el trabajo y tiempos precisos.

Si no se está dispuesto a asumirlos, será muy difícil sacar una buena nota. Sin embargo, la doctora Martini advierte que detrás de los problemas para adelgazar y permanecer en un buen estado, existen trastornos que se están estudiando y no corresponden a la clasificación típica de anorexia y bulimia.

'Éstos cada vez se observan con más frecuencia. Aquí se encuentran conductas de tipo bulímicas, como comer de noche o hacerlo compulsivamente cada cierto tiempo -una o dos veces por semana- sin vomitar. Éstas tienen que ver con la imagen de que una persona exitosa es flaca'.

Ante empaches incontrolables, una alimentación que se basa en picoteos, evasión de la comida en público o actitudes similares, que causan gran sufrimiento a las víctimas, la especialista recomienda consultar porque es posible encontrar soluciones y de paso evitar que se transformen en un trastorno mayor.

'Lo importante es estar consciente de que el único éxito a largo plazo es cambiar los hábitos alimenticios, es decir, plantearse un objetivo y tomar las medidas para cumplirlo', sostiene la psiquiatra.