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Requiem de una enfermedad renal

Síndrome de Potter:

Requiem de una enfermedad renal

19/02/2003
1 min lectura

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El caso descrito en el diario La Segunda algunas semanas, ciertamente nos muestra cómo a veces la vida se encarga de ponernos en el camino algunas barreras bastante complicadas. Uno de esos obstáculos le tocó a Martita, una mujer de 42 años, que ha tenido once embarazos, tres de ellos de niños con el síndrome de Potter, que murieron al poco tiempo de nacer, un embarazo tubario, cuatro pérdidas y tres hijos sanos.

Su caso quizás es un ejemplo de perseverancia y de fe, porque a pesar del sufrimiento que trajo consigo la muerte de sus hijos a los pocos días de nacer, ella decidió seguir adelante con su vida y perderle el miedo al Potter para poder tener hijos sanos. Y así fue. Logró formar una familia, pero hasta el día de hoy, este extraño síndrome es una sombra que seguirá existiendo en su vida por mucho tiempo.

Aunque no se habla mucho de esta enfermedad que afectó a tres de los hijos de esta mujer, es interesante conocer de qué se trata esta deformación, que se produce a nivel de los riñones del feto, y que hace imposible la posibilidad de sobrevivir para quien lo padezca.

'El síndrome o secuencia Potter es un conjunto de alteraciones que son consecuencia de un problema a nivel renal. La alteración bilateral de ésta función es la que produce este problema que conlleva también ciertos defectos faciales propias de este trastorno', explica el doctor Paris Valentini, Ginecólogo de Clínica Alemana.

Desde las 12 semanas de embarazo en adelante, el líquido amniótico es fundamentalmente orina fetal. Si los riñones no funcionan y no producen este líquido, la guagua queda apretada dentro del útero. No tiene espacio, y como está prácticamente comprimida, se desarrollan alteraciones faciales. Generalmente tienen la base nasal más ancha, los ojos separados, las frentes muy amplias. También tienen defectos a nivel de los ojos, que se llaman epicantos. Pero lo más importante y grave de todos los síntomas de este síndrome, es que los fetos hacen hipoplasia pulmonar y por lo tanto, no se logran desarrollar los pulmones.

'Eso es lo que lleva a que finalmente el Potter sea incompatible con la vida. Porque no hay un desarrollo y funcionamiento pulmonar. Y sin riñones o sin pulmones, no podemos vivir', explica el doctor Valentini. Y agrega que por la falta de líquido, se producen también defectos posturales que hacen que las guaguas que nacen con este síndrome, tengan deformaciones también en sus extremidades.