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Una cirugía frecuente en niños

Extirpación de adenoides:

Una cirugía frecuente en niños

31/01/2004
1 min lectura

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Cada año miles se niños ingresan a un pabellón quirúrgico para que le extirpen un pequeño órgano productor de defensas que, paradójicamente, muchas veces termina siendo un enemigo en vez de un aliado.

Se trata de la adenoides, un tejido linfático situado detrás de las fosas nasales, en la parte más alta de la faringe, que comienza a crecer a los nueve meses de vida y después de los siete años evoluciona hasta atrofiarse y desaparecer en la adolescencia. Pero antes de que suceda, es posible que este órgano se enferme, lo que muchas veces hace necesaria su extirpación.

Según cifras del Ministerio de Salud de 2001, sólo en el sistema público se realizaron 8.692 extracciones de amígdalas y adenoides, y 1.937 exclusivamente de estas últimas.

El Dr. Jorge Preisler, otorrinolarigólogo de Clínica Alemana, señala que una de las enfermedades más frecuentes que afecta a este órgano es la adenoiditis, una infección que se manifiesta generalmente con fiebre, mucosidad nasal purulenta y compromiso del estado general del niño, y que habitualmente, se trata con antibióticos y analgésicos. Cuando esta infección se presenta en repetidas ocasiones se pueden producir otitis medias.

Otra patología común de este órgano es la hipertrofia adenoidea, que consiste en un crecimiento exagerado de este tejido, lo que reduce el espacio por donde pasa el aire. Esto lleva a los niños a respirar por la boca adoptando una clásica postura de respirador bucal y roncador. Además, puede desencadenar problemas de deglución y respiratorios crónicos como hipoventilación alveolar y apnea, entre otros. Por eso, en estos casos, la indicación médica suele ser la cirugía.

El Dr. Preisler explica que para identificar el problema se puede realizar una serie de exámenes. El más usado es la radiografía lateral de cráneo (radiografía de cavum), que permite determinar el grado de obstrucción de la vía aérea. Otras procedimientos diagnósticos son la nasofribrolaringoscopía, que es la más exacta, y la tomografía computada o escáner, en casos excpcionales.

La cirugía puede consistir en la extracción sólo de las adenoides (adenoidectomía) -lo que es más frecuente en niños menores de cinco años- o en la extirpación simultánea de este órgano y las amigadalas (adenoamigdalectomía), si estos tejidos también están comprometidos. Ambas intervenciones son cirugías de rutina, pero técnicamente complejas y la principal complicación que pueden presentar es el sangrado postoperatorio. Se realizan con anestesia general y el niño está en el quirófano entre 30 y 60 minutos, dependiendo de si es extracción sólo de adenoides o adenoamigdalectomía.

'Si la remoción de la adenoides no ha sido completa, especialmente cuando se operan niños menores de dos años, es posible que estos tejidos vuelvan a crecer. Si la adenoides residuales no son obstructivos ni producen otro tipo de problemas al menor, no es necesario volver a operar', concluye el especialista.