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Clonazepam: El medicamento de moda

Clonazepam: El medicamento de moda

29/01/2005
3 min lectura

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Hace algunas semanas, el medicamento más utilizado para tratar cuadros de ansiedad y crisis de pánico se agotó en las farmacias. El desabastecimiento de una marca específica de clonazepam produjo tal conmoción que muchos de sus compradores acudieron al mercado informal para adquirirlo.

Este fármaco pertenece a la familia de las benzodiazepinas, medicamentos que disminuyen los niveles de irritabilidad y ansiedad, es decir, tranquilizan, relajan e incluso ayudan a conciliar el sueño.

Según el doctor Alejandro Koppmann, jefe de Psiquiatría de Clínica Alemana, la indicación de este tipo de productos ha ido en aumento, porque con el estilo de vida actual cada vez hay más personas que tienen síntomas ansiosos y depresivos.

De las benzodiazepinas, el clonazepam suele ser el más indicado en Chile. De acuerdo a Ana María Rehbein, jefe técnico de Farmacia de Clínica Alemana, esto se debe a que es el que cuenta con más estudios. Empezó a utilizarse alrededor de los años 70 para atacar enfermedades como la epilepsia, y con el tiempo comenzó a ser usado en pacientes con depresión, crisis de pánico y ansiedad.

A juicio del psiquiatra, el problema es que la mayoría de las personas suele consumirlo por un tiempo más largo del recomendado, lo que puede provocar adicción y una serie de efectos secundarios.
Es así como el estilo de vida actual más el uso no regulado a pesar de que se vende con receta retenida-, convierten al consumo de benzodiazepinas en un problema de salud pública en Chile.

Por qué se genera dependencia?

Lo ideal es que este tipo de fármacos se consuma por periodos cortos, de alrededor de 10 días, en el contexto de un tratamiento orientado a resolver el origen del problema. Sin embargo, esto no suele ocurrir en la práctica.
Según el doctor Koppmann, este tipo de medicamentos sólo trata los síntomas, es decir, la manifestación externa de una enfermedad. 'Como la persona se siente aliviada rápida y transitoriamente se facilita la dependencia, pero la causa del malestar no está resuelta. Por lo tanto, cuando se suspende el consumo los síntomas regresan'.

El especialista aclara que todas las benzodiazepinas son adictivas, es decir, producen dependencia. Esto puede manifestarse con la necesidad de consumir cada vez una mayor dosis y con la aparición de síntomas físicos cuando el fármaco es retirado, como taquicardia, sudoración, vértigos y sensación de angustia. Por eso la suspensión del medicamento debe ser programada y lenta.

Además de la dependencia física, el uso de este tipo de fármacos puede provocar dependencia psicológica, es decir, una sensación de bienestar asociada al simple hecho de tomar el remedio o incluso saber que se le lleva en el bolsillo.

Efectos secundarios

Ana María Rehbein explica que si el clonazepam se consume en forma adecuada no debiera tener mayores efectos secundarios, sin embargo, siempre es recomendable que en el inicio del tratamiento se evite conducir vehículos y realizar tareas que requieren mayor precisión.
En algunos casos también es posible que se presente somnolencia, dolor de cabeza, vértigo y boca seca, entre otros, los que suelen disminuir al reducir la dosis.

Sin embargo, 'cuando su consumo es elevado puede producir un progresivo e irreversible deterioro cognitivo, una especie de envejecimiento prematuro del cerebro', sostiene el doctor Koppmann.

El especialista explica que esto se traduce en problemas de memoria, falta de concentración, y alteraciones del sueño y ánimo. 'El grado de compromiso dependerá de la dosis y de la persona, ya que no todos tienen la misma tolerancia a los medicamentos'.

También puede ser peligroso asociarlo con cualquier depresor del sistema nervioso central, como el alcohol, porque aumenta el grado de ebriedad y además es posible que se produzcan problemas respiratorios y compromisos de conciencia.

'Tampoco es recomendable usarlo en la lactancia ni en el embarazo, principalmente durante el primer trimestre de gestación, ya que se asocia a riesgo de malformaciones congénitas. En tanto, en el segundo y tercer trimestre se relaciona con el síndrome del niño flojo, que son aquellos bebés que no pueden alimentarse bien porque el medicamento les provocó un efecto sedante e incluso síndrome de privación por la retirada brusca del fármaco antes del parto', concluye el doctor Koppmann.