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Cómo enfrentar el hallazgo de un nódulo tiroideo?

Cómo enfrentar el hallazgo de un nódulo tiroideo?

21/04/2006
2 min lectura

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La presencia de nódulos en la glándula tiroides es frecuente en la práctica clínica, sobre todo en mujeres. En ocasiones es un hallazgo incidental en estudios por imágenes -como ecografía cervical, doppler carotideo, TAC o resonancia del cuello-, indicados en la búsqueda de otras patologías.

Según el doctor Sergio Majlis, jefe de la Unidad de Endocrinología de Clínica Alemana, entre el 25 y el 30% de las mujeres presenta nódulos en la ecografía cervical de rutina. Este porcentaje se reduce a menos de un 5% cuando se trata de nódulos palpables.

Su sola presencia requiere evaluación, un estudio funcional completo y, en ocasiones, una punción diagnóstica, si su aspecto ecográfico es indeterminado o sospechoso.

El especialista explica que existen elementos clínicos y ecográficos que permiten orientar una mayor o menor sospecha de benignidad o malignidad.

Actualmente, en Clínica Alemana el Comité de Tiroides y, principalmente, los médicos del Servicio de Ecotomografía evalúan diferentes características ultrasonográficas que permitirán en el futuro ser más selectivos en la indicación de punción para no emplearla como un método diagnóstico indiscriminado, ya que el porcentaje de cáncer tiroideo no es mayor del 4% en los nódulos.

La punción aspirativa con aguja fina (PAAF) es un examen sencillo que se realiza en forma ambulatoria y en el que se obtiene una muestra para el estudio cito-histológico. Tiene un rendimiento de aproximadamente un 95% para excluir la presencia de un cáncer. Este procedimiento no disemina un cáncer encapsulado y permite tomar una conducta terapéutica. Esto es, un seguimiento clínico (ecográfico o de cirugía si el paciente así lo requiere).

Diferentes alternativas
Cuando el resultado anatomopatológico es informado como benigno, se puede observar o frenar la glándula con un tratamiento de hormona tiroidea. Esto se hace sobre la base de diferentes criterios, como el tamaño y el carácter sólido o quístico del nódulo.

Sin embargo, hay antecedentes de los pacientes -como haber sido sometidos a radioterapia externa cervical por la presencia de otro cáncer previo, la existencia de familiares de primer grado con cáncer tiroideo, el tamaño inicial de la lesión o edades extremas- que hacen tener un seguimiento más estricto por su mayor riesgo de malignidad.

El doctor Majlis explica que si el informe anatomopatológico concluye una lesión maligna o el resultado es sospechoso de malignidad, se indica tratamiento quirúrgico.

'Preferimos, en general, que los casos de indicación quirúrgica sean llevados al Comité de Tiroides en el cual existe una participación multidisciplinaria de ecografistas, anatomopatólogos, cirujanos de cuello, médicos nucleares y endocrinólogos. En sus reuniones semanales nuestro grupo analiza la mejor terapia y forma de seguimiento para cada caso presentado', señala el especialista.

En el evento de que haya que realizar cirugía, Clínica Alemana tiene un protocolo local para la evaluación y tratamiento de los nódulos, que incluye la revisión -con una ecografía pre-operatoria (ecografía cervical de etapificación)- del grado de extensión local de la enfermedad en la región peri-tiroidea y en los ganglios cervicales.

'Gracias a este simple estudio adicional hemos logrado programar con mayor precisión la extensión de la cirugía y evitar re-operaciones innecesarias por enfermedad persistente', advierte el doctor Majlis.

En la intervención, generalmente se realiza una tiroidectomía total, en la que se sacan ambos lóbulos de la tiroides.

Habitualmente, después de 30 días de la operación se realiza un tratamiento con radio yodo ablativo, que tiene por objeto eliminar la glándula tiroidea remanente, un escaso tejido que queda inevitablemente, incluso, después de la cirugía más acuciosa. El especialista advierte que esto se hace para preservar las glándulas paratiroides y los nervios recurrentes vecinos, frecuentemente rodeados por la tiroides.

Este procedimiento no es doloroso, pero requiere un aislamiento de 3 a 4 días para evitar la irradiación de terceros. Facilita un adecuado seguimiento en el futuro con tiroglobulina, ya que permite eliminar todo tejido de origen tiroideo.

Posteriormente, se practica otro estudio de medicina nuclear: el rastreo con una pequeña dosis de radio yodo para confirmar la ausencia de captación.

Luego se inicia el uso de hormona tiroidea con el fin de mantener suprimida la hormona hipofisiaria, conocida como TSH (tirotrofina) que estimularía las células tiroideas.

Durante el seguimiento de estos pacientes se realizan exámenes de niveles hormonales y de imágenes según un algoritmo pre-establecido (protocolo), dependiendo de la extensión del cáncer inicial y de los factores de riesgo individual.

La persona sin tejido tiroideo puede realizar una vida normal manteniendo su terapia de reemplazo.