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Amores tortuosos: Cuando el amor no es sano

Amores tortuosos: Cuando el amor no es sano

20/02/2007
3 min lectura

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Cuando Isabel (prefiere ocultar su verdadera identidad) conoció a su pareja tenía sólo 20 años. 'Fue una relación perfecta, un pololo ideal hasta que, literalmente, de la noche a la mañana me dijo que dentro de un mes se casaba con otra. Se me cayó el mundo, quedé destruida y pensé que no podía seguir viviendo', relata. Pero la historia no terminó ahí. Después de unos meses de casado volvió para decirle que era el amor de su vida, que no podía vivir sin ella, pero que no podía dejar a su señora. 'Aparecía, inesperadamente, cada vez que yo quería rehacer mi vida, me llenaba de ilusiones y luego desaparecía. La historia se prolongó por años hasta que quedé embarazada. El día que se lo conté fue la última vez que lo vi'.

Así como no hay relaciones perfectas, hay otras que están muy lejos de serlo. Pero tampoco existe una definición que establezca qué es una pareja ideal. El psiquiatra de Clínica Alemana doctor Guillermo Gabler explica que los parámetros tienen que ver con la definición de lo que una persona quiere, sueña y necesita en una relación afectiva.

'Este punto es clave, ya que si la otra persona deja de ser un complemento en tu desarrollo integral o alguno de los integrantes de la relación no se siente cómodo, es porque algo está mal. Una relación de pareja sana debería permitir a cada uno un desarrollo personal adecuado y normal', señala.

Sin embargo, ¿por qué las personas se embarcan en relaciones conflictivas o poco 'sanas'? El especialista explica que así como cada relación es diferente y dinámica, los individuos también aman de manera distinta, lo cual depende mucho de la personalidad de cada uno, de cómo se ve a sí mismo y a los demás.

'Es difícil generalizar y establecer qué es una relación tortuosa, ya que las relaciones son procesos tremendamente dinámicos en los que influyen muchos factores, como por ejemplo, el tipo de vínculo afectivo que se estableció cuando pequeño con los padres. El cómo han sido conmigo de niño va a influir en cómo voy a ser de adulto', señala.

Un aspecto negativo, por ejemplo, es cuando los conflictos se transforman en una competencia de ganar y perder. 'Yo gano cada vez que el otro pierde y aunque el otro tenga la razón, no voy a ceder porque eso significa perder y a nadie le gusta eso', agrega.

Otra condición determinante es que la sociedad entrega una educación sentimental de relaciones muy románticas y perfectas, a lo que se suma que no existe una definición clara de qué es amor. 'Es un concepto subjetivo. Hay personas, incluso, que creen que se trata de las mariposas en el estómago, cuando por lo general éstas se acaban rápidamente', señala.

Ni contigo ni sin ti

El doctor Guillermo Gabler explica que en este tipo de relaciones suele haber una dependencia hacia el otro, es decir, siguen una dinámica similar a la de las adicciones. 'Se trata de un vínculo poco sano, ya que ninguno de los dos se siente cómodo en la relación, pero tampoco fuera de ella. El problema es que si este tipo de relaciones no se trabaja, están condenadas al fracaso'.

El experto sostiene que es difícil establecer las causas, ya que hay que descubrir qué le pasa a la persona involucrada en este tipo de relación que tanto mal le hace. 'Lo extraño es que muchos reconocen que existe un daño y aún así siguen con el vínculo', enfatiza.

Lo grave es que las personas con este tipo de relaciones disfuncionales tienden a reincidir. 'Cuando alguien se involucra en una relación así, es probable que vuelva a hacerlo. En estos casos es de mucha ayuda la terapia para descubrir por qué una persona obedece a cierto patrón de parejas', señala.

Incluso, el especialista añade que en algunas relaciones con violencia intrafamiliar hay algún factor individual que explica por qué la victima sigue ahí. 'Algo pasa en la mujer que mantiene el vínculo afectivo, lo que puede ser explicado por rasgos de la personalidad de los involucrados', explica.

La pareja 'salvadora'

Uno de los problemas más comunes es cuando la pareja deja de serlo para transformarse en madre, padre, enfermera, doctor o simplemente en su salvador.

'Hay quienes se enganchan a una persona que requiere afecto y cuidado. Un ejemplo de ello, son las parejas de drogadictos, centrados permanentemente en la necesidad de ayudar al otro, perdiendo el resto de la relación. Una pareja que se centra en eso no va a ninguna parte', enfatiza el doctor Gabler.

En este tipo de relaciones, muchas veces, existe una exigencia por parte del 'salvador' a cambiar aspectos de la otra persona, lo cual es tremendamente nocivo para la relación. 'La función de una pareja no es hacer que el otro cambie para un beneficio propio. Para tener una relación sana no puedo buscar que el otro haga o deje de hacer cosas por mí, ya que en la relación de pareja el otro es un compañero no un terapeuta ni un papá ni una mamá. No se puede entrar en una relación exigiendo que la otra persona cambie porque eso te deja en una posición de deuda con el otro y a la larga se transforma en una especie de transacción'.

En estos casos, el experto explica que lo correcto sería que la persona analice cómo puede ayudar al otro a cambiar eso que interfiere en la relación, sin que se transforme en una exigencia. 'La diferencia es grande, ya que no dejo el problema en el otro, sino que lo comparto con él, pero tampoco trato de resolverle la vida', dice.