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Niños bipolares: ¡Alerta!

Niños bipolares: ¡Alerta!

21/06/2009
2 min lectura

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Cambios bruscos en el humor, la energía y el comportamiento, son algunos de los síntomas más característicos del trastorno bipolar, una enfermedad que se diagnosticaba principalmente en adultos, pero que hoy está siendo detectada y tratada en niños.

Los menores que tienen trastorno bipolar poseen grandes dificultades para controlar sus emociones y expresarlas de manera adecuada. De hecho, muchas veces presentan respuestas intensas que no se relacionan con la magnitud del estímulo, es decir, que reaccionan en forma sobredimensionada.

La doctora Katerina Sommer, psiquiatra de niños y adolescentes de la Unidad de Psiquiatría Infantil de Clínica Alemana, explica que 'estas respuestas sobredimensionadas pueden manifestarse como pataletas intensas difíciles de manejar y no esperadas para la edad, reacciones violentas con sus pares, dificultad para obedecer a sus figuras de autoridad y alta impulsividad, actitudes que exponen al niño a situaciones de riesgo'.

Asimismo, estos niños se caracterizan por poseer un ánimo inestable que, sin una causa identificable, puede cambiar de tranquilo y feliz a irritable y explosivo. También es posible que comiencen el día malhumorados, sin ninguna razón. El estado anímico predominante en ellos es la irritabilidad. 'Es importante considerar que el debut de un trastorno bipolar en niños se inicia en muchas ocasiones como un trastorno depresivo', asegura la especialista.

El diagnóstico de los niños con esta patología es eminentemente clínico, y es un psiquiatra infanto-juvenil quien debe realizar una evaluación minuciosa. Asimismo, los padres tienen que entregar la mayor información posible acerca de las conductas del niño y se debe indagar en profundidad sobre los antecedentes familiares. 'Este trastorno es difícil de diagnosticar por lo que se requieren varias sesiones de evaluación, complementadas por estudios psicológicos', asegura.

Además, se considera necesario realizar exámenes de laboratorio que ayudan a descartar patologías que producen síntomas similares.

La doctora Sommer explica que el trastorno bipolar tiene una gran influencia genética. De hecho, los hijos de padres bipolares tienen mayor riesgo de presentar trastornos del ánimo, ansiosos y del desarrollo. Asimismo, los familiares de alguien con esta afección presentan tres veces más riesgo de manifestar un episodio de este tipo en algún momento de sus vidas.

No se ha evidenciado una diferencia significativa por sexo en la presentación de estos cuadros.

La especialista sostiene que el tratamiento adecuado incluye fármacos y psicoterapia individual para el niño, además de trabajo con ambos padres para ayudar a alcanzar la estabilidad de la familia y lograr acuerdos entre ellos que permitan manejar las situaciones de crisis, lo que incluye redefinir normas y límites necesarios para el paciente.

Además, en situaciones que lo ameriten, está indicada la terapia familiar para manejar las relaciones de todos los miembros de la familia, incluyendo a los hermanos.

'El pronóstico depende del diagnóstico precoz, de un adecuado tratamiento farmacológico y psicoterapéutico, así como del correcto manejo de parte de los padres', asegura la doctora Sommer.

El niño bipolar y su entorno
El ambiente familiar se afecta considerablemente, ya que los padres se desconciertan por la impredictibilidad de las conductas de su hijo, así como por la dificultad para manejarlas.

'Los padres suelen agotarse y caer en castigos donde la pérdida de control disminuye la efectividad de sus intervenciones y termina aumentando el caos', asegura la psiquiatra.

Los hermanos también se ven afectados, ya que el clima familiar se torna inestable y hostil producto de los constantes conflictos.

Por lo anterior, la doctora Sommer asegura que es fundamental que estos pacientes reciban tratamiento, porque si no lo hacen quedan expuestos a que se alteren todas sus áreas de desarrollo.

'A nivel escolar, estos niños disminuyen considerablemente su rendimiento académico, ya que el trastorno interfiere en su capacidad de atención, concentración y memoria. Además, por las dificultades que tienen para ajustarse a las normas y los problemas de conducta que presentan, son estigmatizados como 'niños problema', siendo muchas veces expulsados de varios establecimientos educacionales', precisa la especialista.

En el área social sufren un deterioro considerable de las relaciones con sus pares, ya que por lo general van perdiendo sus amigos, pues fácilmente presentan reacciones violentas y descontroladas.

La profesional explica que, emocionalmente, desarrollan una baja autoestima y un autoconcepto negativo de sí mismos, por lo que si no reciben tratamiento adecuado, en la adolescencia tienen un gran riesgo de involucrarse en conductas de riesgo como consumo de sustancias, deserción escolar, actividad sexual precoz e indiscriminada, conductas autoagresivas e intentos de suicidio.

Unidad de Psiquiatría Infantil
Teléfono: 2101015