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Rehabilitación de piso pélvico: Beneficios para la incontinencia urinaria y fecal

Rehabilitación de piso pélvico: Beneficios para la incontinencia urinaria y fecal

14/02/2010
3 min lectura

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La incontinencia urinaria, fecal y ciertas disfunciones sexuales son algunos de los problemas tratados con reeducación de piso pélvico, una terapia que contempla un conjunto de técnicas kinésicas y procedimientos específicos para tratar diversos trastornos, tanto en niños como adultos.

La disciplina comenzó a desarrollarse en Chile en los 90, a partir de los buenos resultados alcanzados internacionalmente. Desde entonces, Clínica Alemana ha desarrollado esta área que partió orientada a ayudar a los hombres que, luego de una prostatectomía radical (extracción de la próstata), presentaban problemas de incontinencia de orina (pérdida involuntaria de orina). Sin embargo, rápidamente comenzó a ser requerida para otros tipos de pacientes.

Hoy, esta terapia es el tratamiento conservador (no quirúrgico) de primera línea para la incontinencia urinaria, fecal y en caso de relaciones sexuales dolorosas (dispareunia) y dolor pélvico crónico. Puede también ser útil en personas que sufren de constipación o alteraciones del tubo digestivo terminal y en embarazadas con incontinencia de orina, entre otros. Por eso, la mayoría de los pacientes que se somete a esta terapia son derivados por urólogos, colo-proctólogos, ginecólogos, obstetras, neurólogos y neurocirujanos.

En Clínica Alemana, el equipo a cargo de la rehabilitación de piso pélvico está integrado por tres kinesiólogas: Susana González e Ingrid Frey, dedicadas al tratamiento de adultos, y Matilde Osses, especialista en el manejo pediátrico. La doctora Pamela Chávez, jefa del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación, destaca que este grupo de profesionales trabaja con protocolos homologados internacionalmente.

Una de las técnicas utilizadas con estos fines es el biofeedback, método donde se utiliza un programa computacional, que permite ir monitoreando una serie de ejercicios musculares orientados a mejorar la fuerza de los esfínteres, los que luego deben practicarse en la casa. Todo lo anterior busca mejorar la calidad de vida del paciente.

La kinesióloga Susana González explica que los beneficios de esta terapia se pueden medir en los distintos ámbitos de la vida de la persona, ya que las disfunciones del suelo pélvico, son problemas de salud que generalmente se ocultan, deterioran la calidad de vida, limitan la autonomía y repercuten en el ámbito psicosocial, laboral, afectivo y sexual, pudiendo incluso en algunos casos asociarse a depresión.

'Cuando se realiza una reeducación de piso pélvico, el objetivo es reinsertar a la persona para que realice una rutina lo más normal posible, mejorando su calidad de vida e intentando que recupere su autonomía', sostiene.

Existen varios estudios científicos que avalan el éxito de esta terapia. Una investigación publicada en 2006 (Hay-Smith y cols. Cochrane review) concluyó que el entrenamiento del piso pélvico ayuda a mujeres con todo tipo de incontinencia. Las más beneficiadas fueron aquéllas con incontinencia urinaria de esfuerzo que entrenaron más de tres meses.

Terapia exclusiva para niños
En la medida que ha ido creciendo la demanda, la rehabilitación del piso pélvico ha sido requerida también por médicos urólogos, nefrólogos, gastroenterólogos y cirujanos infantiles, entre otros.

Por eso, desde hace un año y medio que Clínica Alemana cuenta con una kinesióloga especialista en rehabilitación de piso pélvico en pediatría, labor desempeñada por Matilde Osses.

'Esta terapia está indicada en niños y niñas con patología urológica y nefrológica, cuyas manifestaciones clínicas pueden ser incontinencia urinaria diurna y nocturna, infecciones urinarias a repetición, vaciamiento incompleto de la vejiga, dolor durante la micción y otras. Otro grupo importante de pacientes que se beneficia con esta terapia son los que poseen alguna patología ano-rectal que se manifiesta con constipación o con incontinencia fecal', explica la profesional.

Este tipo de problemas altera la calidad de vida en la infancia, interrumpiendo muchas veces la actividad escolar, disminuyendo la autoestima y causando en ocasiones alteraciones graves en estructuras como vejiga, riñones o intestino.

Se recomienda iniciar el tratamiento kinésico entre los cuatro y cinco años, ya que se requiere de la participación activa y la cooperación del paciente. Ocasionalmente, este tratamiento se puede iniciar a edades más tempranas.

El objetivo es enseñar al menor a reconocer y utilizar adecuadamente su musculatura perineal, a educar su capacidad de orinar y/o defecar adecuadamente, y facilitar que mantenga estas conductas en el tiempo. Para ello se utilizan técnicas kinésicas como ejercicio terapéutico, técnicas de relajación y de facilitación, biofeedback y reeducación de los hábitos miccionales y defecatorios.

'Debemos lograr que el paciente identifique su musculatura perineal y reconozca su función, de tal manera que lo aprendido llegue a ser una conducta permanente en el tiempo, al igual que los nuevos hábitos', concluye Matilde Osses.

Servicio de Medicina Física y Rehabilitación
Teléfono: 210 10 21