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¡Este reality me atrapó!

¡Este reality me atrapó!

21/03/2012
2 min lectura

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Macarena no puede dormir si no ve su programa favorito que la tiene absolutamente ‘enganchada’. No quierequedar fuera de las conversaciones que, a donde vaya, se generan por este reality.

¿Por qué pasa esto? La psicóloga de Clínica Alemana Solange Anuch, explica que el atractivo de este tipo de programas esque las tramas expuestas, frecuentemente, contienen situaciones de desafío, romance, resolución de problemas, manejo del ridículo, conflictos familiares y desengaños amorosos, cercanas a las experiencias de alguien común y corriente. Además, las personas están en busca de modelos que les brinden un tipo de solución a sus propias dificultades.

“Aquí hay figuras públicas y ‘glamorosas’ expuestas a situaciones cotidianas que aumentan el nivel de identificación y cercanía de la audiencia. Las ven enfrentadas a los problemas ordinarios, evidenciando las similitudes de la conducta humana, siendo una oportunidad para imitar el estilo de aproximación a la seducción y el éxito de las personas que son admiradas, o bien, mitigar la pena de las propias frustraciones y sentir consuelo de no ser el o la única que sufre los avatares de la vida”, sostiene.

En estos programas se intenta reunir, en un espacio pequeño, la mayor parte de prototipos de personalidad, barajando una amplitud de roles que dan la posibilidad de sentirse reflejado en alguno de estos personajes. Asimismo, la utilización de un lenguaje coloquial, desinhibido e irreverente, muy próximo a la realidad del día a día, genera aún más identificación.

La especialista agrega que el poco tiempo, la rapidez y rutina diaria consume a un público que necesita aventura y novedad, en lo posible, cercana a su experiencia y, a veces, logra encontrar esto en la televisión, la que facilita la aparición rápida de fantasía y emociones. “Acceder a pequeñas ‘telenovelas concentradas’ en suspenso, siempre al límite, es una trama irresistible para quienes buscan una fantasía que alivie la monotonía de la vida. Aumentando la expectación, se espera la resolución con tensión. Parte de lo que allí pase, aliviará las propias emociones”, enfatiza.

¿Adicción sana?
Aunque médicamente solo se puede hablar de adicción a partir de ciertos criterios, es posible afirmar que los realities son un fenómeno comunicacional de gran atractivo para una mayoría y, en ocasiones, se abusa de ellos.

“Existe una fuente de aprendizaje muy potente e inconsciente que es la observacional, en la que se seleccionan modelos para aprender y facilitar conductas sociales positivas o negativas; algo de esto ocurre con los realities. El goce que ellos producen depende del nivel de identificación y el alivio que se experimente en la medida que la trama se resuelva y logre satisfacer la propia fantasía”, asegura.

Solange Anuch explica que observar situaciones o programas con apertura y capacidad de análisis puede ser un aporte, así como conversar acerca de otras posibilidades de compresión de un problema, de conducta y de resolución, ya que traen a la mente un nuevo marco que no da por sentado que esté bien lo que hacen los famosos de un reality. Otra ‘beneficio’ de este tipo de programas sería observar que ‘buenos’ y ‘malos’ se encuentran en un diálogo constructivo, más aún si el contexto provee de un lenguaje limpio, diverso y entretenido.

Sin embargo, hay que tener cuidado con los niños, ya que ellos no discriminan y solo se dejan llevar por la admiración a sus ídolos, desconociendo sus opciones y valores en otros planos, por lo que este tipo de programas no están recomendados para ellos.

Otra desventaja es el gran costo social que tiene exaltar conductas moralmente reprobables y transgresoras de las normas que regulan el sistema de vida. “No se debe olvidar que la televisión es un medio que siempre educa consciente o inconscientemente”, concluye.