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Hipotiroidismo en embarazo: La importancia de tratarlo adecuadamente

Hipotiroidismo en embarazo: La importancia de tratarlo adecuadamente

19/03/2012
2 min lectura

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En los últimos años las enfermedades a la tiroides se han convertido en un motivo recurrente de consulta médica, sobre todo en mujeres, quienes son las principales afectadas por ese tipo de patología.

La tiroides es una glándula ubicada en la parte anterior del cuello, bajo la manzana de Adán. Su misión es generar hormonas (T3 y T4 o Tiroxina) que actúan sobre el metabolismo basal, estimulando la mayoría de las funciones corporales. Cuando hay una disminución en la producción estas hormonas se habla de hipotiroidismo.

El doctor Rodrigo Sáez, ginecólogo de Clínica Alemana, explica que muchas veces los exámenes de rutina que se realizan en el embarazo pueden desenmascarar un hipotiroidismo preexistente, aunque la mayoría de las afectadas tiene un diagnóstico previo.

“El hipotiroidismo está presente en al menos el 1 a 2.5% de las gestaciones. Generalmente, se trata de casos leves o moderados; los más graves suelen estar asociados a dificultad para embarazarse”, precisa.

El problema es que los síntomas son similares a los de un embarazo normal: ganancia de peso, agotamiento, caída de pelo, constipación, piel seca y retención de líquido. Sin embargo, hay algunos signos distintivos como intolerancia al frío y pulso bajo.

¿Cómo se trata?
El manejo del hipotiroidismo consiste en aportar hormona tiroidea. El embarazo en sí no afecta la evolución de la enfermedad, pero es frecuente que se requiera aumentar las dosis de la terapia.

Las complicaciones de los casos no tratados pueden ser aborto, restricción de crecimiento fetal, desprendimiento de placenta, parto prematuro e hipertensión arterial.

Se ha demostrado que el cerebro requiere hormonas tiroideas para su desarrollo, por lo que los receptores de estas hormonas están en el embrión desde las primeras semanas de gestación, muchísimo antes que él sea capaz de producirlas por sí mismo.

“Esto revela que es completamente dependiente de los niveles maternos de tiroxina durante todo el primer trimestre. Luego, comienza a generar sus propias hormonas, pero depende de una adecuada suplementación materna de yodo. Por eso la sal está enriquecida con este mineral para asegurar el aporte necesario”, explica el especialista.

Las hormonas tiroideas son esenciales durante todas las etapas de desarrollo cerebral tanto intra como extrauterino. Incluso, cuando hay una reducción leve de producción materna de tiroxina (hipotiroidismo subclínico) aumenta el riesgo de que se altere el neurodesarrollo, traduciéndose en hijos con menor coeficiente intelectual.

Además, los niños también pueden tener hipotiroidismo después de nacer (hipotiroidismo congénito), por falla de la actividad de la glándula tiroides. Esta situación debe ser detectada precozmente porque se asocia a cretinismo, una patología de deterioro cognitivo importante. Por esta razón, a todos los recién nacidos se les realiza un screening de este problema en los primeros días de vida, a fin de instaurar precozmente la terapia de reemplazo hormonal.

“Se aconseja a las embarazadas que se realicen precozmente, junto con los exámenes habituales, controles de sus niveles de hormonas tiroideas. Además, es recomendable que toda paciente con hipo o hipertiroidismo se controle antes de embarazarse para verificar que la enfermedad esté siendo adecuadamente manejada. Durante el proceso de gestación debe mantener el tratamiento, ya que los problemas se suscitan cuando no hay terapia. En el caso de haber estado recibiendo hormonas tiroideas, la suspensión puede aumentar el riesgo de menor desarrollo neurológico en el niño”, explica.

Departamento de Ginecología
Teléfono: 2101092