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Por culpa del alcohol

Por culpa del alcohol

27/12/2012
1 min lectura

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Algunas personas pueden tomar varios tragos sin que les pase nada, pero a otras les basta una copa para empezar a sentir mareo, dificultad para caminar (ataxia), disminución de los reflejos, náuseas y deshidratación, entre otros síntomasclásicos producidos por el consumo de alcohol.

La causa está en que es un depresor del sistema nervioso central y su ingesta excesiva puede generar efectos tanto inmediatos como al día siguiente. A las manifestaciones físicas, se suma una mayor probabilidad de sufrir accidentes de tránsito, ya sea por conducir bajo estado de ebriedad o por imprudencia de los peatones, que además de ser víctimas, pueden provocar los accidentes.

Por eso, este año empezó a regir la nueva ley de tránsito, que restringe su consumo en automovilistas. Estipula que una alcoholemia de entre 0,3 y 0,8 gramos por mil de alcohol en la sangre significa estar bajo la influencia del alcohol. Si la prueba entrega una dosificación igual o superior a 0,8 grs, la persona está en estado de ebriedad.

 

Los efectos más graves

 

Además de embriaguez, la ingesta habitual de alcohol, produce dependencia (alcoholismo) y daño hepático crónico o cirrosis. ¿Cuánto hay que tomar para llegar a este extremo? En los hombres, el límite es entre 60 y 80 gramos de alcohol diario durante años (en promedio una copa equivale a 22 grs). En cambio, para las mujeres lo máximo es entre 20 y 30 gramos. Es decir, son tres veces más susceptibles a tener daño hepático por esta causa.



 

 

 

 

 

Esta diferencia de umbral tóxico se da, entre otras razones, porque al ser más pequeña y con mayor contenido graso, la mujer tiene un menor espacio para la distribución del alcohol. Además, en ella es menos activa la enzima alcohol deshidrogenasa gástrica (primera barrera de transformación metabólica de esta sustancia). También es frecuente la coexistencia de anemia por pérdida menstrual de fierro, lo que facilita el daño hepático. Por último, está la influencia de las hormonas sexuales femeninas.

 

Asimismo, se ha relacionado su consumo excesivo con el desarrollo de ciertos cánceres (especialmente de mama) y, en el caso de las embarazadas, puede producir daño fetal.

 

 

 

 

 


Mitos sobre el consumo de alcohol

 

 

 

*Este artículo fue realizado con la colaboración del Dr. Juan Carlos Glasinovic, gastroenterólogo de Clínica Alemana.


Servicio de Gastroenterología

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