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Hiperhidrosis: cuando se transpira más de la cuenta

Hiperhidrosis: cuando se transpira más de la cuenta

12/05/2014
3 min lectura

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Sudar es un proceso normal que se produce para regular la temperatura corporal. Esta aumenta, por ejemplo, cuando nos ejercitamos o con un día de mucho calor. Sin embargo, cuando una persona transpira más de lo normal y no como un fenómeno de termorregulación es probable que se trate de hiperhidrosis. Esto, puede suceder en forma permanente, y no necesariamente cuando hay calor.


La doctora Francisca Daza, dermatóloga de Clínica Alemana, explica que “esto es una condición médica que causa sudor aumentado. La palabra “hiperhidrosis” significa sudar (hidrosis) excesivamente (hiper)”.

Esto ocurre cuando una persona transpira más que lo normal y no como un fenómeno de termorregulación sino como una predisposición genética a presentar una respuesta exagerada del sistema nervioso al estrés emocional. “Por eso, el cuadro clínico se acentúa cuando una persona está nerviosa, enojada, muy triste o emocionada”, asegura la especialista.

Agrega que la mayoría de las veces se manifiesta a temprana edad, antes de los 25 años. Generalmente, comienza en la infancia o en la adolescencia. Los sitios más frecuentemente afectados son las axilas, las palmas de las manos, las plantas de los pies y la cabeza. Lo más común es que una persona presente hiperhidrosis de dos o más zonas. Por ejemplo, de axilas y palmas de manos o de palmas de manos y planta de pies. Esas zonas están permanentemente mojadas, mientras que las otras zonas del cuerpo se mantienen secas.

El diagnóstico se hace clínicamente, cuando una persona tiene una historia larga de sudoración en zonas limitadas del cuerpo, lo que afecta su calidad de vida. La doctora Daza explica que, por ejemplo, alguien puede relatar que sus manos se mojan tanto, que tiene dificultad para saludar, para tomar el lápiz, para teclear un computador o mojar los cuadernos de clases. Otra persona puede decir que tiene tanta sudoración axilar que debe cambiarse de camisa por lo menos dos veces al día.

Hay que sospechar esto cuando el cuadro se inicia después de los 30 años, o cuando es en todo el cuerpo.

Antes de iniciar un tratamiento es importante descartar otras enfermedades que pueden hacer sudar de forma excesiva. Por ejemplo, hipertiroidismo, menopausia, tumores o que el paciente esté tomando fármacos para bajar de peso o antidepresivos.

Con respecto al tratamiento de la hiperhidrosis, existen varias alternativas que se seleccionan de acuerdo a la zona afectada y al grado de severidad que presenta el paciente. Los tratamientos son efectivos, pero hay que usarlos por un largo plazo.

Tratamientos para la hiperhidrosis:

  • Lociones tópicas antiperspirantes que contienen clorhidrato de aluminio: se aplican sobre la piel afectada en la noche. Actúan ocluyendo el conducto de la glándula, y de esta forma el cuerpo recibe la señal de que no tiene que seguir produciendo sudor y la glándula se atrofia.

    Estás lociones son bastante efectivas en axilas, palmas, plantas y la línea de implantación del pelo. El efecto es prolongado, pero el problema puede volver si se dejan de aplicar el producto.

  • Inyecciones de toxina botulínica: Es un tratamiento que está aprobado por la FDA solo para axilas, pero puede usarse también en las palma de las manos. Funciona porque bloquea a la sustancia química encargada de estimular la producción de sudor. Es altamente efectivo, pero tiene una duración de solo seis meses. Luego, se puede volver a realizar el tratamiento todas las veces que el paciente lo desee.

  • Iontoforesis: es una máquina anti-sudor que se usa de forma ambulatoria. El paciente sumerge sus manos o pies en agua y la maquina manda una corriente de bajo voltaje que bloquea la sudoración. Es efectivo, pero solo en estas zonas del cuerpo y demanda mucho tiempo. Los resultados son positivos pero a corto plazo, por lo tanto, hay que usarlo de forma permanente.

  • Medicamentos: se usan en personas que no han respondido a otras medidas de tratamientos o presentan sudor en muchos lugares del cuerpo. Los fármacos más utilizados son el glicopirolato y la oxibutinina. Actúan inhibiendo la acetilcolina, que es responsable de estimular la secreción glandular.

    Cirugía para aquellos pacientes que no han respondido a los otros tratamientos y, para casos severos, la simpatectomía transtorácica consiste en cortar la cadena nerviosa que estimula la sudoración. Esto es efectivo para la hiperhidrosis axilar y de palmas de manos.