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Infecciones de trasmisión sexual: la importancia de prevenir

Infecciones de trasmisión sexual: la importancia de prevenir

28/07/2014
2 min lectura

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Sífilis, gonorrea, herpes genital, condilomas acuminados o verrugas de la región anogenital, infección por HIV y sida son las clásicas infecciones de transmisión sexual (ITS). Sin embargo, también existen muchos otros agentes infecciosos tales como hongos Candidiasis, sarna (parásitos), virus como la hepatitis B y C, moluscos contagiosos y bacterias como las clamidias por mencionar algunos.

 

Las patologías venéreas son las que se transmiten por vía genital, por lo tanto, afectan mayormente a la población sexualmente activa. Mientras mayor es la exposición, más son las probabilidades de contraerlas.

La doctora Vesna Dragicevic, dermatóloga veneróloga de Clínica Alemana, explica que “para evitar las ITS es fundamental una sexualidad responsable, es decir, pareja estable, uso de preservativo y evitar la promiscuidad”.

Los síntomas de estas enfermedades dependen directamente del germen causante, aunque la mayoría no tiene manifestaciones. Cada una tiene su tratamiento específico y en todas se debe abordar a la pareja en conjunto.

Estas patologías se diagnostican por cuadro clínico o exámenes de laboratorio como serología, estudios de flujo uretral, vaginal o de orina dependiendo de cuál agente infeccioso se sospeche. La doctora Dragicevic sostiene que “el tratamiento y seguimiento depende de la ITS. Existen antibióticos o antivirales, sin embargo, algunas de estas infecciones son crónicas o recurrentes aunque se traten”.

 

La especialista agrega que “cuando se diagnostica una enfermedad de trasnsmisión sexual es fundamental notificarla, solicitar exámenes de VIH y otros para descartar sífilis”.


Tipos de ITS

Sida: el virus se encuentra en fluidos compuestos por suero sanguíneo, como sangre, semen, líquido preseminal, fluidos vaginales y leche materna. Por eso se transmite principalmente a través de relaciones sexuales anales y vaginales, por vía perinatal (de madre a hijo en la gestación, parto o lactancia) y por compartir jeringas infectadas.

Pueden contagiarlo desde portadores asintomáticos hasta enfermos terminales. En Chile, el tratamiento se realiza con la terapia triasociada, que incluye tres drogas distintas.

 

Sífilis: se caracteriza por tener cuatro estadios. Hay desde lesiones a nivel del cuello del útero hasta la causa de muerte de Van Gogh: neurolúes, donde el sistema nervioso central se ve afectado. Habitualmente, se utiliza penicilina intramuscular para el tratamiento.

 

Gonorrea: en la mujer puede presentarse de distintas formas: sin síntomas, como una inflamación del cuello del útero o un cuadro de pelviperitonitis, con fiebres bajas o dolor en el área del ombligo hacia abajo. En cambio, en los hombres se caracteriza por una secreción verdosa y purulenta a través del pene. Para esta patología existen distintas alternativas terapéuticas, entre ellas, los antibióticos como la penicilina o quinolona.

 

Hepatitis B: no da problemas en la zona genital, sino que se presenta como una inflamación del hígado.

 

Clamidia: se puede manifestar como una cervicitis o una vulvovaginitis, las cuales a veces se asocian a un flujo genital anormal. Estas se tratan por vía oral con medicamentos derivados de la tetraciclina o de la eritromicina.

 

Virus papiloma humano (HPV): no presenta síntomas, pero en algunos casos se manifiesta con una infección, la que permite diagnosticarlo. Esto puede realizarse por medio del Papanicolau o tomando un estudio de inmunofluorescencia.

El principal problema de esta enfermedad es que puede favorecer el desarrollo de un cáncer, de ahí la importancia de realizarse periódicamente un Papanicolau.