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Ir a la universidad después de criar a los hijos

En el Día Internacional de la Mujer:

Ir a la universidad después de criar a los hijos

05/03/2014
1 min lectura

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Cada vez es más frecuente que las mujeres posterguen la maternidad en beneficio de su desarrollo educacional, laboral o por emprendimientos personales. Algunas cifras así lo muestran: en Chile, ellas se matriculan más que los hombres en la educación superior y también, el porcentaje que se titula es mayor que el de ellos. Durante el 2013, del total de alumnos matriculados en la educación superior, el 51,9% correspondió a mujeres y, en 2012, del total de títulos o grados terminales, el 55,8% fueron entregados a mujeres, según cifras del Servicio de Información de la Educación Superior del Ministerio de Educación.

A pesar de esta supremacía femenina en la universidad, algunas postergan los estudios porque comienzan primero con la crianza de los hijos. Con el tiempo, muchas veces crece el deseo de retomar los estudios, pero ¿es difícil ir a la universidad cuando se es más adulto?

El doctor Alejandro Koppmann, psiquiatra de Clínica Alemana, comenta que algunas veces es complicado funcionar en un ciclo vital que le es ajeno a la persona. “Cada época de la vida tiene sus desafíos y complejidades, por lo que estar varios años por encima del grupo de pares circunstanciales implica funcionar con horarios, energía física y disponibilidad de tiempos distintos”, explica.

El especialista agrega que para las mujeres que están en pareja, el desafío de estudiar o retomar la carrera representa un proyecto familiar y no individual, que requiere de comprensión y apoyo de sus miembros. “Si una mujer pretende seguir haciendo lo mismo que hacía antes y, además, agregar la carga académica, seguro colapsará en un corto plazo”, complementa.

Dentro de las principales recomendaciones para las mujeres que desean volver a estudiar están:

1. Intentarlo: es mejor hacerlo si se tiene la posibilidad de dar este paso que arrepentirse de no haberlo hecho.
2. Tener apoyo: antes de partir es importante ordenar y organizar a la familia, de manera de que estén todos alineados con el logro de la meta.
3. Ser concreto: hay que tener expectativas realistas de lo que se desea lograr.
4. Volver a intentarlo: la persona se debe permitir la posibilidad de fallar o arrepentirse.
5. Tener un plan B: si las cosas no salen como se esperaba es bueno tener clara otras alternativas.

“En la medida que uno va creciendo, se toman decisiones que, si bien son parte de la vida, suponen limitaciones a la libertad de elegir. Pensar en ir a estudiar fuera del país cuando ya se tienen hijos, por ejemplo, son elecciones que presentan dificultades naturales, pero que no son imposibles de realizar”, concluye el doctor Koppmann.