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Trombosis: el riesgo de un coágulo

Trombosis: el riesgo de un coágulo

28/01/2014
2 min lectura

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Para 2025 la Organización Mundial de la Salud (OMS) se propuso como meta en todo el mundo disminuir en un 25% las enfermedades no trasmisibles y prevenibles. A propósito de esto, la Sociedad Internacional de Hemostasis y Trombosis (ISTH) decretó el 13 de octubre como el Día Mundial de la Trombosis.

Esta patología es responsable de las tres principales causas de mortalidad cardiovascular en el mundo, es decir, infarto al miocardio, accidente cerebrovascular y tromboembolismo pulmonar. Por esta razón, es fundamental crear conciencia a través de la educación y así disminuir el impacto en la salud relacionado a esta patología.

Al respecto, el doctor Alejandro Berkovits, hematooncólogo de Clínica Alemana, explica que esta enfermedad se produce cuando un coágulo obstruye el correcto flujo sanguíneo a distintos órganos. Si involucra arterias dependientes de la aorta, se denomina trombosis arterial y cuando el compromiso es venoso o de la circulación arterial pulmonar, se llama enfermedad tromboembólica venosa.

En general, esta patología afecta las venas profundas de las extremidades inferiores y los signos habituales son dolor, aumento de volumen, enrojecimiento o calor del área afectada. Estas señales aparecen de forma súbita y pueden estar precedidas de situaciones de riesgo como reposo prolongado (en especial con inmovilización de una extremidad), uso de anticonceptivos orales o antecedentes familiares previos.

Si el trombo que está en las venas de las piernas se desprende, forma un émbolo que viaja por todo el territorio venoso y se puede impactar en la circulación arterial pulmonar, lo que constituye un tromboembolismo pulmonar. El doctor Berkovits explica que “esta es la complicación más temida de la trombosis venosa profunda, dado que tiene una mortalidad asociada, sin tratamiento, de 30%”.

Esta condición se presenta con dolor en tórax (en general tipo puntada), dificultad para respirar, cansancio excesivo y tos (en algunos casos con expectoración sanguinolenta). La sospecha es mayor si, además de estos síntomas, existe el antecedente o presencia actual de trombosis venosa profunda.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad tromboembólica venosa?

Para detectar esta enfermedad, el uso de imágenes como ecografía con doppler en el caso de trombosis venosa profunda y AngioTAC de tórax para tromboembolismo pulmonar.

En tanto, para evitar sufrir una trombosis -para alguien sin antecedentes personales ni familiares de haber sufrido una- se recomienda lo mismo que para cualquier factor de riesgo cardiovascular, tener una alimentación sana, hacer ejercicio regularmente y evitar tabaco.

En caso de antecedentes familiares o personales y exposición a situaciones de riesgo como reposo prolongado, se pueden utilizar medidas farmacológicas y no farmacológicas que reducen el riesgo de trombosis.

El tratamiento de la enfermedad tromboembólica venosa es farmacológico. “Se usan mediante anticoagulantes, cuya función es disminuir el riesgo de recurrencia de un nuevo evento tromboembólico. El tiempo de duración depende de factores de riesgo personales del paciente y de las características del evento trombótico”, sostiene el especialista.

Dr. Alexander Duncan en Clínica Alemana

En el Día Mundial de la Trombosis, el Dr. Alexander Duncan, director del Laboratorio de Coagulación y de la Unidad de Aféresis del Hospital Universitario de Emory, Atlanta, Estados Unidos, realizó una exposición sobre exámenes que permitan predecir el riesgo de recurrencia posterior a la presencia de enfermedad tromboembólica venosa.