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Calambres y embarazo: una incómoda visita

Calambres y embarazo: una incómoda visita

15/01/2015
1 min lectura

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Por molestos que sean, los calambres durante el embarazo son normales y se hacen más frecuentes en el último trimestre de gestación, sobre todo en las noches o muy temprano en la mañana.

Al respecto, el doctor Ricardo von Muhlenbrock, ginecólogo de Clínica Alemana, explica que aunque la causa exacta es desconocida, se relacionan con el aumento de peso, el sedentarismo y los cambios vasculares de tipo venoso en las extremidades inferiores.

La relación del embarazo con estas molestas contracciones, que se caracterizan por aparecer de forma brusca e involuntaria, inhabilitando y dejando rígido al tejido afectado por algunos segundos.

Los calambres ocurren con mayor frecuencia cuando el cuerpo está en reposo, por lo tanto, es frecuente que se den en la noche al descansar. Además, esto puede deberse a que se ha acumulado ácido láctico durante el día y en la noche se retarda su eliminación. Además, el retorno venoso en las piernas y pies es más lento.

En las embarazadas, el aumento de peso materno produce mayor fatiga muscular, así como también influye estar muchas horas de pie y la falta de reposo acostada, ya que esa posición ayuda a mejorar el retorno venoso de las extremidades inferiores.

Una manera de evitar los calambres es hacer actividad física, ya que hay ejercicios que mejoran la circulación venosa de las extremidades inferiores y un reposo adecuado de la embarazada, sobre todo en los últimos tres meses de gestación.

Asimismo, es recomendable, antes de acostarse, mejorar el 'retorno venoso' de las piernas, con masajes en las pantorrillas, tenderse con los pies en alto o darse un baño de tina con agua caliente.