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Viajar solo: una oportunidad para conocer y conocerse

Viajar solo: una oportunidad para conocer y conocerse

24/08/2015
2 min lectura

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Salir de vacaciones sin compañía puede ser una gran aventura porque, además de descubrir nuevos lugares, gente y culturas, la persona puede llegar a conocer aspectos de la propia personalidad que hasta entonces eran invisibles para ella misma.

La psicóloga de Clínica Alemana Solange Anuch afirma que viajar siempre envuelve una experiencia de búsqueda y autoconocimiento que se pone en marcha al estar en contacto con otra cultura, ideas, tradiciones, folclor, clima, entre otros elementos.

“Salir de vacaciones solo aparece como una oportunidad, ya que cuando las personas reconocen la necesidad de un espacio de silencio personal, reflexión, análisis y ordenamiento de la propia vida, es posible viajar hacia afuera y adentro de nosotros mismos. Obliga a estar sin las compañías habituales que marcan una rutina de actividades que muchas veces ya no nos gustan, que nos agotan y detienen el crecimiento personal. Viajar solo puede ser muy refrescante y renovador cuando se está cansado de los intercambios rutinarios o forzados”, explica.

Qué tan enriquecedor sea el viaje depende de los objetivos planteados para esta experiencia, sin embargo, es bueno tener presente que hay un periodo inicial de adaptación, ya que toma al menos tres o cuatro días desconectarse de la rutina previa.

“A veces es bueno llevar un diario o bitácora de los lugares y vivencias recogidas, darse el tiempo para hacer introspección y analizar las experiencias durante el viaje, con las ideas, emociones y sentimientos que despierta cada lugar. Más adelante, este material será una fuente de recuerdos, aprendizajes e inspiración”, aconseja.

Qué tan enriquecedor sea el viaje depende de los objetivos planteados para esta experiencia, sin embargo, es bueno tener presente que hay un periodo inicial de adaptación, ya que toma al menos tres o cuatro días desconectarse de la rutina previa.

Agrega que también puede ser provechoso construir una fuente de datos con las personas conocidas, dado que estos nuevos contactos también nos ayudarán más adelante a enriquecer el recuerdo y la experiencia.

¿Cuándo es recomendable viajar solo y cuándo no?

La psicóloga explica que hay viajes en soledad que son muy convenientes para personas que están en un proceso exitoso de desarrollo personal y buscan mayor autonomía y autodeterminación.

“Es una buena alternativa cuando se quiere constatar la eficacia personal para enfrentar el mundo y resolver los problemas que se nos presentan, y así volver a casa más seguros de nuestras fuerzas y capacidades, más competentes y desafiantes para vivir el día a día de nuestra realidad”, asegura.

No es recomendable viajar solo en los siguientes casos:

  • Cuando nunca se han hecho actividades de forma autónoma. “Hay personas que son muy dependientes e infantiles, y que salen a probarse sin haber manejado un espacio de avance progresivo donde hayan dado pasos efectivos que le demuestren que está en condiciones de seguir avanzando”, precisa.
  • Individuos extremadamente fantasiosos e idealistas, con dificultades para manejar información práctica y concreta que les permita resolver problemas reales.
  • Sujetos extremadamente rígidos, con dificultades de adaptación a los cambios y situaciones nuevas.
  • Personas anímicamente inestables, que cursan un trastorno del ánimo, un trastorno de ansiedad o cualquier desorden mental.

¿Qué se necesita para viajar solo?

Antes de tomar la decisión, hay que considerar ciertos aspectos que ayudan a que esta experiencia sea verdaderamente enriquecedora. Solange Anuch explica que si se va a viajar solo, es importante tener:

  • Madurez para tolerar la frustración e incertidumbre.
  • Un buen nivel de autonomía y capacidades mínimas para buscar y manejar eficazmente información.
  • Disposición a socializar y abrirse al intercambio con personas nuevas.
  • Flexibilidad frente a los cambios.
  • Manejo adecuado de tecnología y medios de comunicación.
  • Estabilidad afectiva y capacidad de autorregulación emocional.