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Mechoneo: una tradición que puede dejar huellas

Mechoneo: una tradición que puede dejar huellas

19/03/2016
1 min lectura

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“Cumplan con lo que se les pidió y les devolvemos sus zapatos”, es la frase que escuchan muchos alumnos que ingresan por primera vez a la educación superior. Se ha vuelto habitual encontrarlos, al inicio de clases, por las esquinas cubiertos de vinagre, con la ropa tijereteada y la piel rayada con plumón permanente, entre otras situaciones.

El doctor Juan Martín Castillo, psiquiátra infanto juvenil de la Unidad de Adolescencia de Clínica Alemana, explica que “lamentablemente, la agresividad, el resentimiento y el desquite se ha tomado este tipo de actividad, transformándose en una costumbre”.

“Han llegado casos clínicos en que los pacientes han sido tratados con fármacos y psicoterapia regular”, comenta el psiquiátra.

De lo lúdico a lo traumático

El llamado mechoneo se creó como una forma de dar la bienvenida a todos aquellos alumnos que por primera vez ingresaban a la educación superior. Era la oportunidad de conocer, de manera lúdica y sana, a sus pares y a los alumnos de cursos superiores para generar lazos de buena convivencia estudiantil.

Sin embargo, en la última década lo que comenzó como una humorada, se ha transformado en actos de violencia psicológica y, a veces, también física.

El doctor Castillo sostiene que se ha visto que el perfil de los alumnos agresores son jóvenes que a través de la intimidación buscan validarse y hacer que sus pares los sigan. La agresividad la utilizan cotidianamente, transformándose en líderes negativos.

'Es una situación compleja para la salud mental del adolescente y puede generar traumas. Si se trata de un joven sensible, por ejemplo, esta experiencia podría calificar, psicológicamente,como maltrato', afirma y agrega que 'han llegado casos clínicos en que los pacientes han sido tratados con fármacos y psicoterapia regular”.

El especialista destaca que la madurez emocional y el apoyo afectivo en los hogares son fundamentales para que la experiencia no termine en un cuadro traumático. En manos de todos está que el espacio de libertad que brinda la educación superior se maneje con respeto y responsabilidad, y que la bienvenida sea un evento anecdótico en quienes lo experimentan.

Unidad de Adolescencia