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Fimosis en adultos: un problema con solución

Fimosis en adultos: un problema con solución

01/01/2018
3 min lectura

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El principal tratamiento es la circuncisión, cirugía que generalmente se realiza de manera ambulatoria, con muy buenos resultados.

La fimosis no es solamente un problema de niños. Los adultos también sufren esta enfermedad que puede afectar seriamente la calidad de vida, sobre todo en el ámbito sexual. Esta patología se manifiesta por la dificultad para retraer el prepucio, lo que ocasiona dolor y, eventualmente, heridas en la zona afectada.

El doctor Mario Fernández, urólogo de Clínica Alemana, afirma que hay principalmente dos causas que explican esta patología en el adulto. Una de ellas tiene relación con las personas que siempre han tenido estrecho el prepucio, pero que durante la adultez comienzan a sentir las molestias descritas luego del inicio de la vida sexual.

La segunda causa de fimosis es la presencia recurrente de infecciones en la zona genital, generalmente por hongos, siendo la más frecuente la balanopostitis (infección del glande y el prepucio). "Esto va produciendo una inflamación crónica con cicatrización del prepucio, lo que lleva finalmente a que sea estrecho", afirma.

Los adultos también sufren esta enfermedad que puede afectar seriamente la calidad de vida.

Si bien cualquier persona puede tener hongos, el especialista aclara que hay un tipo de pacientes que tienen mayor predisposición. "Estas infecciones son más comunes en diabéticos, ya que todo su sistema inmunológico está alterado", dice Fernández.

Otro grupo más vulnerable es el de los inmunodeprimidos, como por ejemplo, enfermos de sida o personas en tratamiento con quimioterapia. "Esto se debe a que los hongos son infecciones oportunistas y por eso estos pacientes están más propenso a adquirirlos", destaca.

Las consecuencias de no tratar esta patología, según el doctor Fernández, es un verdadero círculo vicioso. "El hecho de que el prepucio esté cada vez más estrecho produce una cavidad cerrada donde los gérmenes persisten debido a la humedad", precisa.

Además, puede haber otra complicación muy importante, llamada parafimosis, que es cuando a un paciente con algún grado de fimosis, por alguna razón -como masturbación o relación sexual-, se le retrae el prepucio bruscamente sin poder volver a su condición normal, con lo que el glande queda expuesto. "El pene se estrangula, lo que altera la circulación. Esto hace que se acumule sangre en el glande y se genere una congestión, lo que requiere una atención y resolución de urgencia", enfatiza el doctor.

Esta es una complicación muy dolorosa e incómoda. Para reducir la parafimosis, el urólogo explica que, con anestesia local, se aplica compresión digital y/o frío, lo que permite reducir la congestión con el fin de disminuir el tamaño del glande y devolverlo a su posición normal.

"Si no se trata oportunamente, también puede haber alguna alteración permanente en el pene y en el glande, lo que puede traer consecuencias y, en algunos casos, llegar a la necrosis -muerte del tejido-. Sin embargo, este desenlace es muy poco frecuente, ya que en general el paciente acude precozmente a Urgencia por lo significativo del dolor", precisa.

¿Cuál es el tratamiento de la fimosis?

Afortunadamente, la fimosis es un problema que tiene solución. Según el doctor Fernández, el tratamiento más efectivo es la circuncisión.

Esta intervención es generalmente ambulatoria -no requiere permanecer hospitalizado durante la noche- y tarda alrededor de 45 minutos. Se realiza con anestesia general, regional o local, dependiendo del caso.

Al tratarse de una intervención ambulatoria, solo se necesitan dos o tres días de reposo. Después de la operación, el paciente no puede tener relaciones sexuales, por lo menos durante tres semanas. Se recomienda esperar un mes, ya que antes puede implicar problemas en la cicatrización con eventual ocurrencia de infecciones.

Respecto al impacto de la cirugía en la vida sexual, el doctor Fernández aclara que antes de la intervención, "el glande estaba cubierto por el prepucio y de un día para otro queda totalmente expuesto al ambiente, lo que requiere un proceso de adaptación. Entonces se genera una especie de capa que lo cubre (queratosis), la que puede disminuir la sensibilidad, siendo interpretado por el paciente como que ‘ahora siente menos’'.

Sin embargo, para el especialista, esto en general no es un problema. “De hecho, algunos pacientes pueden haber sentido demasiado, lo que en algunos casos podía traducirse incluso en eyaculación precoz. Ese glande estaba entonces excesivamente sensible y ahora lo estará menos. Esto es positivo, ya que el hombre puede eventualmente manejar mejor la relación sexual', afirma.

Agrega que, en la mayoría de los casos, la persona experimenta una mejoría en este ámbito. "Desde todo punto de vista, hay una recuperación porque ya no existen dolor ni heridas en la piel. Además, la eventual disminución de la sensibilidad no genera consecuencias negativas sobre la calidad de las relaciones sexuales", sostiene.

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