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Cáncer testicular: el tumor más común en hombres jóvenes

Cáncer testicular: el tumor más común en hombres jóvenes

13/01/2019
4 min lectura

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A nivel mundial, el cáncer de testículo es uno de los tipos de enfermedad oncológica más frecuente en hombres con edades entre 15 y 35 años. Si bien su causa principal todavía no ha sido precisada, en esta patología inciden factores tanto genéticos como ambientales, por lo que se estima que la interacción de ambos es fundamental en su desarrollo.

Consiste en un crecimiento anómalo, rápido e invasivo de células cancerosas en las gónadas masculinas. Junto con síntomas como dolor y el aumento de volumen testicular, en determinadas ocasiones se pueden presentar también dolor de espalda, molestia abdominal, y agrandamiento de las mamas (ginecomastia).

Menor mortalidad del cáncer testicular

Gracias a los avances en el diagnóstico y tratamiento, la mortalidad por esta cáncer testicular ha tenido un significativo retroceso. “Hace 35 años, la mortalidad era más de un 50%, y después de la década de los 80, los avances en la detección precoz y en las terapias han hecho posible la recuperación en más de un 98% de los casos', sostiene doctor Claudio Salas, oncólogo de Clínica Alemana.

Los tratamientos dependen del tipo de enfermedad, de la cual existen básicamente dos grandes grupos: los seminomas, que corresponde al 30% y 40% de los tumores, y los no seminomas, que se clasifican principalmente en carcinoma embrionario, tumor de saco vitelino, teratomas y coriocarcinoma.

Importancia del autoexamen en los hombres

Como en la mayoría de los cánceres, la detección precoz es la principal arma contra esta enfermedad. 'Como el testículo es una glándula externa fácilmente palpable, los jóvenes desde los 14 años deberían autoexaminarse, al menos, una vez al mes, y la recomendación es que consulten ante cualquier nódulo que encuentren', afirma el Dr. Salas.

El mejor momento para evaluar los genitales es durante o después de un baño, cuando la piel del escroto está relajada. Para realizar el autoexamen, se debe sostener el testículo entre los pulgares y dedos con ambas manos, rodándolo lentamente para buscar cualquier abultamiento duro o nódulo (masa redonda uniforme) o cambio en el tamaño, forma o consistencia de los estos órganos.

En esta evaluación, se debe tener en cuenta que, por su naturaleza, cada testículo tiene un pequeño tubo enrollado (epidídimo) que se puede sentir como una pequeña protuberancia en la parte exterior media o superior. También, hay que considerar la presencia de vasos sanguíneos, tejidos de soporte y conductos por donde pasa el semen, todos los cuales se podrían confundir con abultamientos anormales por desconocimiento.

Los especialistas advierten que los testículos se pueden agrandar por muchas otras razones que no sean tumores. Por ejemplo, entre las causas más habituales destaca la acumulación de líquido formando una hidrocele, o bien por una dilatación de las venas que pueden causar un abultamiento alrededor de estos órganos que se conocen como varicocele.

En términos generales, ante variaciones en el tamaño se sugiere consultar al médico especialista, quien puede ordenar una ecografía.

Diagnóstico del cáncer testicular

Para confirmar la sospecha del paciente, el médico solicita diversos exámenes. En primer lugar, se realiza una ecotomografía testicular para determinar la existencia de algún bulto o masa extraña. También se piden marcadores tumorales como LDH, alfa feto proteína y sub unida beta de la hormona gonadotropina coriónica. “Si estos indicadores están elevados, pueden orientar al especialista sobre qué tipo histológico de tumor se trata y, además, sirven como rastreo del tratamiento”, explica.

Posteriormente, se realiza un TAC de tórax-abdomen y de pelvis, para conocer la extensión del cáncer. Es decir, se puede determinar si la enfermedad ha llegado a otras partes del cuerpo, lo que permite clasificarla en las siguientes fases: Etapa I (afecta al testículo), Etapa II (se extiende a los ganglios linfáticos en el abdomen) y Etapa III (se ha diseminado hasta el punto de alcanzar al hígado o pulmones u otros órganos).

Tratamiento del cáncer testicular

Cuando el cáncer está confirmado, el tratamiento inicial es la extracción del testículo afectado (orquiectomía). Además, si el paciente lo solicita, se puede colocar una prótesis testicular (ovoide siliconado de talla similar al testículo extraído) en la bolsa escrotal. “Es una intervención ambulatoria, con poco dolor operatorio y de bajo riesgo quirúrgico”, comenta el especialista.

De acuerdo a los resultados de los análisis postoperatorios, se evalúa la necesidad de iniciar un segundo tratamiento que puede considerar vigilancia activa, radioterapia lumboaórtica, linfadenectomía lumboaórtica o quimioterapia. En los dos últimos casos, es importante considerar la preservación de espermios, ya que se corre el riesgo de perder la eyaculación o dañar la espermatogénesis.

Dependiendo del resultado de los exámenes que se realizan tras la operación, se evalúa la necesidad de iniciar un segundo tratamiento. En ocasiones, sólo basta con mantener al paciente en observación, y en otros casos, se requiere radioterapia (seminomas) o quimioterapia. A veces, es necesario realizar una cirugía de los ganglios linfáticos retroperitoneales, lo que hace el tratamiento mucho más complejo, pero igualmente curable.

Factores de riesgo de cáncer testicular

Diversos estudios detallan una serie de factores que aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad: historial de testículo(s) no descendido(s), o bien su desarrollo anormal provocado por trastornos como el síndrome de Klinefelter (trastorno de los cromosomas sexuales que puede determinar un tamaño de esos órganos por debajo de lo normal, junto a un bajo nivel de hormonas masculinas, esterilidad y aumento de las mamas), o antecedentes familiares de cáncer testicular, lo mismo que haberlo sufrido anteriormente.

Asimismo, se encuentran bajo investigación la exposición a ciertos químicos y la infección con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que se asocia a un leve aumento en la incidencia.

Por su parte, existe otra categoría de eventuales factores en la mira como los golpes o el uso de prendas apretadas. Sin embargo, el doctor Salas, explica que 'no se ha demostrado que el cáncer testicular tenga relación con traumatismos previos, con el tipo de ropa que se usa o con la práctica de algún deporte específico”. El especialista aclara que muchas veces se hace esta relación porque luego de recibir un impacto en la zona genital “las personas se palpan y, en ese momento, descubren que tienen un nódulo'.

Cómo cuidarse

Para ayudar a mantener una buena salud, las personas que han padecido cáncer testicular también deben:
• Evitar la obesidad, lograr un peso saludable y mantenerlo
• Adoptar un estilo de vida físicamente activo
• Comer sanamente con un énfasis en los alimentos de origen vegetal
• Limitar el consumo de alcohol a no más de dos bebidas por día
Estas medidas también pueden ayudar a disminuir el riesgo de padecer otros tipos de cáncer.

Departamento de Oncología de Clínica Alemana.