¿Qué hacer frente a las pataletas de los niños?

¿Qué hacer frente a las pataletas de los niños?

13/04/2020
2 min lectura

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Llanto desconsolado y descontrolado, gritos intensos y arrojarse o patear el suelo son algunas de las conductas más frecuentes de una pataleta, manifestaciones que se pueden presentar en niños desde los doce meses y que suelen ir disminuyendo en frecuencia e intensidad hasta desaparecer alrededor de los 4 años.

No existe una predisposición genética para que se presenten estas rabietas y ocurren indistintamente en niños y niñas, ya que son propias de una etapa del crecimiento en que están aprendiendo a controlar sus emociones, como la rabia, la frustración o el miedo.

Esta necesidad de autocontrol se comienza a dar cuando los niños se están independizando de su círculo más estrecho –dado fundamentalmente por los papás–, que ya no está siempre presente y pendiente de resolver todas sus necesidades.

Se trata de un momento en que los pequeños ya no son asistidos en todos sus requerimientos y deben comenzar a tener independencia frente a necesidades que les surjan. Cuando estos objetivos perseguidos se ven frustrados aparecen emociones que no son capaces de controlar.

Puede suceder también que en medio de esta etapa en que comienza su autonomía en la relación con el mundo, algún adulto intervenga en alguna acción y el niño vea cortada su autonomía. Eso le puede generar una rabia que no es capaz de moderar porque está aprendiendo a hacerlo.

En casos de niños muy pequeños, las pataletas pueden darse producto de la expresión de la frustración de no lograr algo que quieren o necesitan y que no pueden comunicar a los adultos.

 ¿Cómo los papás deben enfrentar una pataleta?

Al no poder controlar las emociones que surgen al no lograr lo que se han propuesto, los niños necesitan una figura de apego y contención, la misma que tenían cuando los padres eran quienes resolvían todas sus necesidades. Es por eso que es muy importante reaccionar de la manera más calmada posible frente a esta rabieta.

Si bien es un momento tenso en que muchos padres se ven sobrepasados, hay que evitar gritarles, ya que solo se logrará aumentar la intensidad del episodio. Al contrario, hay que intentar contener, escuchar lo que necesita transmitir y distraerlo.

No por ser cariñoso o receptivo se dejará de ser firme en su educación. Por ejemplo, si un niño hace una pataleta porque los papás le hacen saber que no le van a comprar el chocolate o el juguete que quiere, no es bueno ceder a su deseo en medio de la rabieta. Sin embargo, tampoco es aconsejable reaccionar de manera ofuscada o usando la fuerza para controlar el episodio.

A qué estar atentos para consultar

Ante rabietas que se hacen muy frecuentes o intensas, al punto de que el niño haga daño físico a su entorno o a él mismo.

Cuando en medio de una pataleta se puede ver algún síntoma de alteración de conciencia (mucha palidez o mirada ida o extraviada).

Al haber una alteración significativa en toda la dinámica familiar producto de la intensidad y alta frecuencia de las pataletas.

Qué hacer en un estado emocional que no permite razonar

  • Control de los padres
  • Contener y dar explicaciones breves
  • Desviar la atención
  • Anticiparnos y preparar el ambiente para que no (explicándole con ejemplos antes de que ocurra la pataleta).
  • Cuidar los comentarios que no vayan a descalificar su valía sino que la conduzcan
  • Los gritos y castigos no sirven
  • Darle la posibilidad de que entregue alguna conducta reparatoria
  • Reforzar desde el cariño y el afecto (me siento orgulloso de ti)
  • Reconocerlo como persona y confiar en ellos

Más información en el streaming "Rabietas en niños, uno de los desafíos más grandes de la crianza".