Cáncer infantil: Todo sobre su tratamiento

Cáncer infantil: Todo sobre su tratamiento

15/02/2021
5 min lectura

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El cáncer infantil es una enfermedad poco frecuente. En Chile, se estiman alrededor de 450 a 540 casos nuevos por año en los menores de 15 años, pero su importancia radica que es la segunda causa de muerte en niños entre los 5 y los 15 años, después de los accidentes, siendo la tasa de mortalidad de un 3,7 por 100.000 niños.

En el cáncer infantil existe una multiplicación y crecimiento no controlado de células anormales, explica la doctora Emma Concha, pediatra y hemato-oncóloga de Clínica Alemana. Asimismo, agrega que estas células se extienden más allá de los límites normales, pudiendo invadir partes adyacentes en el cuerpo y propagarse a otros órganos, proceso que se conoce como metástasis. Gracias al avance en detección precoz, mejoría en el tratamientos y los cuidados de soporte durante estos es que actualmente, un niño con diagnóstico de cáncer tiene una sobrevida global de alrededor de un 70% según el tipo de tumor y etapa al diagnóstico, comenta la especialista.

Dentro de los tipos de cáncer más frecuentes en niños se encuentran, en primer lugar, las leucemias agudas, que representan el 40% de todos los cánceres infantiles.

Dentro de las leucemias agudas, las más frecuentes son:

  • Leucemia linfoblástica (75% de los casos)
  • Leucemia mieloide (15% de los casos)


En segundo lugar, se encuentran los tumores del sistema nervioso central, con un 17% de los casos y, en tercer lugar, están los linfomas que simbolizan el 13% de los casos.

Causas del cáncer infantil

De acuerdo con lo comentado con la doctora Concha, la causa del cáncer infantil no está clara. Sin embargo, hay factores genéticos e inmunológicos que lo predisponen.

Entre los factores genéticos se encuentran condiciones como:

  • Síndrome Li Fraumeni
  • Síndrome de Down
  • Turner
  • Neurofibromatosis
  • Esclerosis tuberosa

Por otro lado, cuando se habla de factores de riesgo inmunológicos se identifican inmunodeficiencias como:

  • Inmunodeficiencia combinada severa
  • La común variable
  • Síndrome Wiscott -Aldrich
  • Síndrome Di George
  • Entre otros 

“El cáncer infantil tiene que ver con el período de crecimiento. Desde la concepción hasta los 20 años, ocurren las dos terceras partes de las mutaciones espontáneas como resultado de la división durante el crecimiento y desarrollo. A diferencia, los cánceres de adulto que tienen que ver con el envejecimiento y exposición a cancerígenos como tabaco, radiación, entre otros”, comenta la experta.

Señales de alerta

Los síntomas y signos de un cáncer infantil son habitualmente inespecíficos y diversos, según las diferentes neoplasias. Son tumores de crecimiento rápido, por lo que, generalmente tienen poco tiempo de síntomas.

Sin embargo, la oncóloga de Clínica Alemana reconoce algunos síntomas asociados al cáncer infantil, tales como: 

  • Fiebre                               
  • Palidez y/o hemorragia
  • Cefalea (matinal, recurrente, progresiva, asociada a vómitos persistentes, interrumpe el sueño, asociada a signos neurológicos como: inestabilidad, trastorno de la marcha, convulsiones, cambio de personalidad, visión borrosa, trastorno del lenguaje)
  • Dolor óseo (persistente o con intensidad creciente, que interrumpe el sueño, alteración al caminar)
  • Dolor de espalda de reposo, especialmente nocturno, que obliga a dormir semisentado, que disminuye durante el día con actividad.
  • Sospecha compromiso neurológico: debilidad, sensibilidad, dolor irradiado, compromiso esfínteres. Ex Físico: déficit, rigidez, escoliosis antiálgica.
  • Adenopatías (palpación de ganglios) según localización, tamaño, consistencia, adherencia a planos profundos, que progrese pese a tratamiento
  • Masas tumorales en cualquier parte del cuerpo, sobre todo sin características inflamatorias
  • Alteraciones oculares (leucocoria (brillo en la pupila), estrabismo, asimetría ocular, pérdida visual)
  • Pérdida de peso (por si sólo es muy raro)

Todo niño mayor de 2 años con anemia, sin sangramiento debe ser estudiado antes de ser tratado.

Es sumamente relevante considerar que la detección precoz del cáncer infantil ayuda a tener un mejor pronóstico, vale decir, menor mortalidad precoz, tratamientos menos intensos y con menos complicaciones, disminución de secuelas orgánicas y psicológicas y menor costo económico.

Tratamientos para el cáncer infantil

El tratamiento consiste en erradicar por completo el cáncer y para esto, las técnicas disponibles son cirugía, quimioterapia, inmunoterapia y radioterapia.

¿Cuál es el tratamiento a seguir? Esto va a depender del tipo de tumor y su estadio al diagnóstico.

La cirugía es una herramienta eficaz en el tratamiento oncológico, desde la biopsia que permite hacer el diagnóstico hasta la extirpación completa del tumor o sus metástasis. Habitualmente, esta técnica es utilizada en conjunto con otras, lo que es denominado tratamiento multimodal.

Por su parte, la quimioterapia es parte del tratamiento de la mayoría de los cánceres infantiles. Consiste en la administración de medicamentos que atacan la enfermedad a través de la detención del crecimiento o la destrucción de las células tumorales. Lamentablemente, también puede dañar algunas células sanas (entre ellas, las más afectadas son las células de la sangre, el cabello y la mucosa digestiva). En la mayoría de los casos, estos efectos mejoran una vez terminado el tratamiento.

Esta terapia se puede administrar por boca, vena, músculos o líquido cefalorraquídeo. La vía por la cual se administra va a depender de lo establecido en el protocolo determinado, según la enfermedad.

Generalmente la quimioterapia se administra en ciclos de un numero determinado de fármacos y días. Luego, el niño tiene días de descanso que le sirven para recuperarse y estar listo para el nuevo ciclo. Cada ciclo puede incluir más de un medicamento, los que se pueden administrar todos un mismo día o en varios días de forma consecutiva. O sea, un ciclo puede durar minutos, horas o días, dependiendo del protocolo. Se puede dar en forma ambulatoria u hospitalizado, según la duración y los cuidados que se requieran para la administración. Ten en cuenta que la duración, frecuencia y número de ciclos estará determinada por el protocolo de tratamiento.

La radioterapia consiste en la exposición a una fuente emisora de rayos que destruyen las células malignas. Está indicada solo en algunos tipos de cánceres. Es un tratamiento local, que se aplica en la zona donde se encuentran las células tumorales. Desadortunadamente, también afecta a las células sanas de la zona irradiada.

“Lo fundamental del tratamiento es que se haga de forma completa y sin interrupciones, para así tener los mejores resultados”, comenta la pediatra.

Salud mental

En paralelo, la atención psicológica toma vital importancia. “El psicólogo acompaña durante todo el proceso de la enfermedad, desde el diagnóstico hasta el alta, como parte del proceso de adaptación por el que todos pasan frente a una crisis vital, desde que se entrega el diagnóstico hasta lograr la asimilación y comprensión del tratamiento y la dinámica de la clínica”, expresa.

“Al enfrentar el diagnóstico, es fundamental que la familia comprenda que todo lo que están viviendo es un proceso complejo, donde las emociones y pensamientos oscilarán de un lado a otro: algunos momentos serán de tranquilidad y esperanza, y en otros habrá confusión e incertidumbre”, agrega.

Por eso, la especialista recomienda:

  • Validar las emociones.
  • Estar acompañado por amigos, familiares de confianza y/o redes espirituales.
  • Conocer a otros padres que pasan por una situación similar; tomando así las experiencias que ayuden a enfrentar este momento.
  • Confiar en el equipo tratante, con ellos resolver todas las dudas.
  • Informar al niño, dependiendo de la edad. Hay que preguntarle qué quiere saber y cómo. Los niños saben que algo está pasando con su salud y que las personas de su entorno hablan sobre esto. En general, ellos se expresan jugando y con palabras simples pueden entender, mientras que con los adolescentes se puede resolver conversando.
  • No proyectar miedos y angustias. Para los adultos la palabra “cáncer” muchas veces se asocia a la muerte, pero para los niños puede no tener el mismo significado y siempre hablar con la verdad, ellos tienen que confiar en sus padres y en el equipo de salud.

La aparición del cáncer suele ser un hecho inesperado que obliga a la familia a adaptarse de manera inmediata a una nueva realidad, probablemente sin conocimientos previos de la enfermedad, detonándose una movilización de todos los integrantes y una alteración en el ritmo de vida.

“Los padres pueden acogerse a la Ley SANNA que permite a cada progenitor poder acompañar por tres meses a su hijo sin trabajar, puede traspasarse de uno a otro progenitor. Es importante tomarla en los períodos más críticos del tratamiento del niño”, explica la especialista.

Cáncer infantil y el colegio

Las recomendaciones en cuanto a la educación es ir al colegio y entablar una conversación con el director del establecimiento y con el profesor jefe para explicar la situación médica del estudiante, con certificado del médico tratante.

Debido a las implicancias que tiene el tratamiento del cáncer, los niños no podrán asistir a clases durante su tratamiento, principalmente para prevenir los contagios y porque en algunas ocasiones su estado de ánimo no será el óptimo como para hacerlo.

“Dependiendo de la edad, muchas veces se estudia mediante guías de trabajo facilitadas y asiste sólo a rendir pruebas, según la modalidad de exámenes libres. Esto permite conservar la “normalidad” en este aspecto de la vida. Los mantiene activos y con pensamientos sobre otros temas distintos a la enfermedad y el tratamiento. Los sigue llenando de conocimientos para ir avanzando en su desarrollo intelectual y hace más fácil retomar la escolaridad normal posterior”, cierra.

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Hematología y Oncología infantil

Es una subespecialidad pediátrica que integra la atención de pacientes con enfermedades de la sangre y cáncer infantil.

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