A todos nos ha pasado alguna vez que vamos a un especialista y nos da indicaciones de realizarnos una radiografía (RX), radioscopía, resonancia magnética (RM) o un scanner, llamado también de tomografía computada (TC) o tomografía axial computada (TAC). Pero ¿sabemos en qué consisten estos procedimientos de imágenes?
Para ayudarte, a continuación, te explicamos cada uno de estos exámenes.
Las radiografías utilizan rayos X, que atraviesan en mayor o menor grado los tejidos dependiendo de su densidad. Es una técnica que se emplea principalmente, para evaluar los huesos, las articulaciones, los pulmones y las mamas (mamografía). Esta última técnica es muy importante para la detección precoz del cáncer de mama.
Entre otros diagnósticos, las radiografías permiten ver fracturas, buscar artrosis y estudiar la escoliosis, entre otras patologías. En el caso de la radiografía de tórax, es un instrumento útil para el análisis inicial de cuadros infecciosos pulmonares, como la neumonía y sus complicaciones, lesiones tumorales, enfermedades pulmonares difusas como la fibrosis y el enfisema, la insuficiencia cardíaca, entre otras.
También conocida como fluoroscopía, es parecida a la radiografía, porque usa una modalidad parecida, en la cual el haz de rayos X se mantiene encendido de manera intermitente o en forma de pulsos, para reducir la dosis de radiación. De esta manera, es posible mirar en una pantalla lo que ocurre con el órgano que se quiere evaluar en tiempo real, utilizando muchas veces medios de contraste por vía oral, a través de catéteres o usando el aire como contraste natural. Se utiliza por ejemplo, para guiar procedimientos en pabellón, analizar las vías urinarias, la cavidad endometrial y las trompas (histerosalpingografía), para estudios gástricos o intestinales, entre otros.
Con equipos más avanzados, como los angiógrafos, se llevan a cabo pruebas de los sistemas vasculares, tanto sanguíneos como linfáticos, con el fin de realizar y/o confirmar diagnósticos, o realizar tratamientos endovasculares, que permitan evitar procedimientos más invasivos, como cirugías. En este último caso, se utiliza en el tratamiento de aneurismas intracraneales, o ubicados en cualquier parte del cuerpo. Se usa además, en la realización de angioplastias para prevenir o tratar infartos en el corazón u otros órganos, y para efectuar embolizaciones para obstruir vasos y detener hemorragias.
Conocido también como Tomografía computarizada (TC), es un examen que combina rayos X y computación. Tiene una duración de pocos minutos, ya que los equipos adquieren las imágenes en segundos, gracias a un haz de rayos X, que gira a gran velocidad, cubriendo extensos segmentos del cuerpo. Con frecuencia se utiliza un medio de contraste intravenoso yodado, para caracterizar mejor los órganos y las eventuales lesiones que los afectan. Las imágenes obtenidas permiten reconstrucciones en distintos planos y de carácter volumétrico.
La TC se utiliza para muchos diagnósticos, siendo particularmente útil para los pacientes del servicio de urgencia y oncológicos. Ya que permite la caracterización de las lesiones óseas de todo tipo: del pulmón, corazón, abdomen y pelvis, así como de los vasos sanguíneos. A modo de ejemplo, un paciente que ha sufrido un traumatismo grave que llega a urgencias, será sometido a una tomografía computarizada para estudiar la región cráneo-encefálica, la columna cervical, el tórax y el abdomen y pelvis.
Si bien las dosis de radiación de este examen son más altas que las de las radiografías, los equipos modernos traen sistemas de control de emisión que minimizan cualquier riesgo.
Esta técnica no usa rayos X, sino la combinación de ondas de radiofrecuencia con un poderoso campo magnético, que junto a un procesamiento computacional complejo, entrega imágenes de todo el cuerpo con gran calidad y detalle.
La resonancia magnética (RM) permite el estudio de variadas patologías y, al no usar rayos x, es preferida en ciertas situaciones, como niños pequeños y pacientes embarazadas. Frecuentemente, se administra un medio de contraste paramagnético intravenoso, para una mejor caracterización de los órganos o lesiones.
Este procedimiento tiene su mayor rendimiento para el estudio de los órganos sólidos y de las partes blandas. En relación con los huesos, si bien presenta algunas limitaciones, es muy útil para el estudio de la columna y las articulaciones, como el hombro, las caderas, rodillas, entre otros. Es muy sensible para traumatismos, detección precoz de lesiones tumorales, inflamatorias e infecciosas, como la osteomielitis o en casos oncológicos.
La RM tiene una duración mayor si la comparamos con una tomografía computarizada, por lo que es importante la cooperación de los pacientes en su realización. Además, al momento de efectuarla consideran que los protocolos de ejecución específicos para el órgano o la zona que se quiere estudiar y la hipótesis diagnóstica.
Las resonancias magnéticas tienen algunas contraindicaciones de seguridad, dentro de las cuales destacan los marcapasos, por lo que siempre te informaremos antes de reservar tu hora para este tipo de exámenes.
Nuestro Departamento de imágenes utiliza los principios de justificación y optimización, para la realización de exámenes radiológicos. Esto significa que todo estudio con radiación debe estar médicamente justificado y al momento de efectuarse, se debe ajustar el nivel de radiación a la edad, tamaño y peso del paciente, para así obtener un buen resultado de manera segura.
De esa forma, podemos confirmar que los beneficios superen los riesgos, sin comprometer la calidad de las imágenes. Continuamente trabajamos en tecnologías que cumplan con estos principios, y las sociedades científicas promueven políticas de radioprotección a nivel global. Estas medidas son especialmente relevantes para poblaciones especiales como niños, adolescentes y mujeres embarazadas.
Es importante que sepas que gracias a la innovación en equipamiento digital y nuevos conocimientos sobre radioprotección, se ha consensuado internacionalmente que ya no es necesario utilizar protección gonadal en niños, delantales plomados en pacientes embarazadas ni protectores tiroideos, a excepción de la radiología dental.
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