Los antimicrobianos salvan millones de vidas cada día y son fundamentales para proteger tu salud y la de quienes más quieres. Pero ¿es posible que pierdan su efectividad?
Sí, es lo que conocemos como resistencia antimicrobiana: cuando las bacterias dejan de responder a los antibióticos que antes las eliminaban. Esto hace que las infecciones sean mucho más difíciles de tratar y pone en riesgo a toda la población, especialmente a los adultos mayores y personas con enfermedades crónicas y pacientes con bajas defensas.
“Las bacterias se vuelven tan fuertes que los antibióticos que antes funcionaban ya no tienen efecto”, explica el médico infectólogo, doctor José Munita.
No aparecen de un día para otro. La mayoría de las veces, son el resultado de un mal uso de estos medicamentos. Algunas prácticas frecuentes que favorecen este problema son:
Tomar antibióticos sin receta cuando no son necesarios, por ejemplo, ante un resfrío común o como medida preventiva.
Abandonar el tratamiento a la mitad luego de sentirte mejor.
Usar antibióticos que sobraron de tratamientos pasados.
Compartir antibióticos con familiares o amigos porque tienen los mismos síntomas.
La resistencia antimicrobiana puede frenarse con estas recomendaciones:
Consultar con un médico antes de tomar antimicrobianos, y seguir las indicaciones que te entregue para su uso.
No comprar antibióticos sin receta ni compartir los medicamentos que te hayan sobrado de algún tratamiento.
Eliminar los antibióticos vencidos en puntos seguros.
Es importante que siempre consultes con un especialista sobre el uso de medicamentos. Puedes hacerlo desde cualquier lugar a través del servicio de Telemedicina . Nuestros especialistas resolverán tus dudas sobre los antibióticos y su uso.