El cáncer colorrectal se asocia mayormente con edades avanzadas, pero en los últimos años se ha observado un aumento de esta enfermedad en personas menores de 50 años. Por lo que prestar atención a las primeras señales, aprender cómo prevenir y cuándo consultar, puede hacer una gran diferencia en los diagnósticos, los tratamientos y la evolución de esta enfermedad.
El cáncer colorrectal afecta al colon o al recto, y es una patología frecuente a nivel mundial, que cuando se detecta en etapas tempranas suele tener mejores pronósticos.
Muchas veces, se desarrolla a partir de pólipos, que son pequeñas lesiones que pueden aparecer en el interior del intestino. No siempre causan síntomas, y algunos podrían transformarse con el tiempo en cáncer. Por eso, la colonoscopía cumple un rol tan importante, ya que permite detectar estas lesiones y, en muchos casos, retirarlas antes de que avancen.
Aun cuando el cáncer colorrectal es más común después de los 50 o 60 años, hoy existe mayor preocupación por su aumento en jóvenes. Esta tendencia también ha sido observada por equipos médicos nacionales, por lo que un grupo de especialistas de nuestra clínica, realizó un estudio que analizó la mortalidad por cáncer colorrectal en el país durante las últimas 3 décadas, usando datos del Ministerio de Salud.
El análisis mostró que, aunque las muertes continúan siendo más frecuentes en mayores de 50 años, la mortalidad en menores de esa edad está creciendo a una velocidad mayor. Mientras la tasa de mortalidad en mayores de 50 años ha aumentado en 1.7% por año, en menores de 50 años ha crecido en 3.2% por año, casi el doble.
Este hallazgo es relevante porque ayuda a visibilizar un cambio que también se ha descrito en otros países. Y, sobre todo, refuerza la importancia de no descartar síntomas digestivos solo por la edad.
No existe una sola explicación para este aumento en personas jóvenes, pero algunos hábitos pueden influir en el riesgo de cáncer colorrectal, entre ellos están:
Sin embargo, no todos los casos se relacionan con estos factores. También se investigan otras posibles causas, como el rol del microbiota intestinal, (Microbioma) es decir, los microorganismos que viven en el intestino y participan en distintos procesos del cuerpo.
Hay señales que es importante evaluar, especialmente si aparecen por primera vez, se mantienen en el tiempo o no tienen una causa clara. Entre ellas están:
El sangrado al evacuar.
Cambios persistentes en el ritmo intestinal.
Dolor abdominal frecuente.
Sensación de que la digestión cambió sin explicación.
Consultar con un profesional de la salud permite estudiar el origen de estos síntomas y definir si se requieren exámenes.
Cuidar tu salud digestiva también es una forma de prevenir. Si tienes 45 años o más, aunque no tengas antecedentes familiares de cáncer colorrectal o pólipos, conversa con un especialista para definir qué examen necesitas y con qué frecuencia realizar tus controles. Muchas veces, el cáncer colorrectal puede desarrollarse sin síntomas en sus etapas iniciales, por eso los chequeos preventivos son una herramienta importante para detectar a tiempo cualquier alteración y recibir la orientación adecuada según tu caso.