Cómo enfrentar la frustración?

25/04/2006
2 min lectura
Cómo enfrentar la frustración?

Asimismo, agrega que este sentimiento forma parte del desarrollo del ser humano saludable. En la medida que las experiencias comienzan a adquirir un significado, las personas se van dando cuenta de que hay deseos o necesidades que no se cumplen. Por ejemplo, el niño debe aprender a separarse de su madre para poder pasar de la dependencia absoluta a la independencia, lo que supone cierto grado de frustración para tolerar la ausencia de la madre y aprender otra manera de satisfacerla. Es decir, este estado surgirá frente a la ausencia de un objeto externo susceptible de compensar la necesidad.

Sin embargo, si durante la infancia la frustración no es manejada correctamente puede volverse patológica. Cuando esto ocurre la persona cae en conductas regresivas y desadaptativas, es decir, puede adquirir actitudes no adecuadas para su etapa de desarrollo como pataletas o romper objetos, entre otras.

Tal extremo tiende a darse en personalidades inmaduras o que funcionan con grandes expectativas frente a sus logros, y se frustran cuando no los consiguen. También afecta a individuos con baja autoestima que dependen de estímulos externos para sentirse valorados, entonces cuando el medio no los gratifica o los obstáculos se hacen difíciles, caen en estados de frustración, ya que no confían en su propia capacidad de resolución de problemas.

Cómo enseñar a los niños
La doctora Hermansen sostiene que para aprender a manejar la frustración es necesaria una pequeña dosis de ella, ya que incentiva el crecimiento. Por ejemplo, el desarrollo científico y cultural ha podido existir gracias a la capacidad del ser humano de enfrentar obstáculos. En caso de que la frustración en lugar de ayudarlo a madurar lo paralice o cree síntomas, es aconsejable consultar a un especialista.

Si el niño se desenvuelve en un ambiente de protección tendrá la seguridad afectiva de que aunque se equivoque seguirá contando con el apoyo de los padres. De este modo el pequeño aprenderá a manejar la frustración de manera adecuada. Sin embargo, cuando los papás son excesivamente sobreprotectores, no permiten que el menor aprenda a resolver sus problemas.

'Se debe evitar la gratificación ilimitada para que el niño adquiera un aprendizaje gradual de tolerancia a la frustración', recomienda la especialista.

Frustración en el adulto
En la medida que la persona tenga claridad de que ciertos grados de frustración son necesarios para el desarrollo psicológico, debe aprovechar esta oportunidad para desarrollar nuevos recursos personales, afirma la especialista.

Asimismo, la doctora Hermansen agrega que es beneficioso darse ocasionalmente pequeñas gratificaciones, poniendo énfasis en los recursos propios y no tanto en la valoración externa. Sin embargo, existen personas con una estricta conciencia moral- que por conflictos internos no pueden obtener las gratificaciones que la vida les otorga.


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Llantos, pataletas y desánimo son reacciones típicas de un deseo insatisfecho, más conocido como frustración. Este estado de decepción se refiere a la capacidad de concebir la idea de que hay ciertas expectativas que no pueden ser totalmente satisfechas.

La doctora Ilse Hermansen, psiquiatra de Clínica Alemana, sostiene que 'la psicología contemporánea tiende a asociar frustración y gratificación, y a definirlas como la condición de un organismo sometido respectivamente a la ausencia o presencia de un estímulo agradable'.

Asimismo, agrega que este sentimiento forma parte del desarrollo del ser humano saludable. En la medida que las experiencias comienzan a adquirir un significado, las personas se van dando cuenta de que hay deseos o necesidades que no se cumplen. Por ejemplo, el niño debe aprender a separarse de su madre para poder pasar de la dependencia absoluta a la independencia, lo que supone cierto grado de frustración para tolerar la ausencia de la madre y aprender otra manera de satisfacerla. Es decir, este estado surgirá frente a la ausencia de un objeto externo susceptible de compensar la necesidad.

Sin embargo, si durante la infancia la frustración no es manejada correctamente puede volverse patológica. Cuando esto ocurre la persona cae en conductas regresivas y desadaptativas, es decir, puede adquirir actitudes no adecuadas para su etapa de desarrollo como pataletas o romper objetos, entre otras.

Tal extremo tiende a darse en personalidades inmaduras o que funcionan con grandes expectativas frente a sus logros, y se frustran cuando no los consiguen. También afecta a individuos con baja autoestima que dependen de estímulos externos para sentirse valorados, entonces cuando el medio no los gratifica o los obstáculos se hacen difíciles, caen en estados de frustración, ya que no confían en su propia capacidad de resolución de problemas.

Cómo enseñar a los niños
La doctora Hermansen sostiene que para aprender a manejar la frustración es necesaria una pequeña dosis de ella, ya que incentiva el crecimiento. Por ejemplo, el desarrollo científico y cultural ha podido existir gracias a la capacidad del ser humano de enfrentar obstáculos. En caso de que la frustración en lugar de ayudarlo a madurar lo paralice o cree síntomas, es aconsejable consultar a un especialista.

Si el niño se desenvuelve en un ambiente de protección tendrá la seguridad afectiva de que aunque se equivoque seguirá contando con el apoyo de los padres. De este modo el pequeño aprenderá a manejar la frustración de manera adecuada. Sin embargo, cuando los papás son excesivamente sobreprotectores, no permiten que el menor aprenda a resolver sus problemas.

'Se debe evitar la gratificación ilimitada para que el niño adquiera un aprendizaje gradual de tolerancia a la frustración', recomienda la especialista.

Frustración en el adulto
En la medida que la persona tenga claridad de que ciertos grados de frustración son necesarios para el desarrollo psicológico, debe aprovechar esta oportunidad para desarrollar nuevos recursos personales, afirma la especialista.

Asimismo, la doctora Hermansen agrega que es beneficioso darse ocasionalmente pequeñas gratificaciones, poniendo énfasis en los recursos propios y no tanto en la valoración externa. Sin embargo, existen personas con una estricta conciencia moral- que por conflictos internos no pueden obtener las gratificaciones que la vida les otorga.



Esta información es meramente informativa y no sustituye la opinión de un profesional de salud. Ante cualquier síntoma o molestia, te recomendamos consultar con tu médico. Además, ten en cuenta que, debido a la naturaleza cambiante de los temas tratados en este artículo, algunos conceptos pueden sufrir modificaciones desde la fecha original de la publicación.
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