Rescate

(+56) 22910 9911

Mesa Central

(+56) 22210 1111

Alzheimer: Cómo manejar las conductas violentas?

Alzheimer: Cómo manejar las conductas violentas?

14/07/2008
3 min lectura

Compartir en:

Oponer resistencia a quienes intentan cuidarlos, a veces con insultos y hasta con golpes, es una conducta frecuente en muchos enfermos de Alzheimer, una afección cerebral que afecta preferentemente a adultos mayores y que produce una declinación gradual de las capacidades intelectuales y funcionales que el ser humano va adquiriendo desde su nacimiento hasta la madurez.

 

Debido al aumento de la expectativa de vida de la población, esta enfermedad es cada vez más frecuente. De acuerdo con un informe de la Organización Mundial de al Salud (OMS), 24 millones de individuos padecen Alzheimer y otras demencias.

Si bien la principal característica de los afectados es una pérdida progresiva de la memoria, existe una serie de otras alteraciones a nivel intelectual y de comportamiento, como la aparición de conductas violentas, las que pueden resultar realmente perturbadoras tanto para el enfermo como para la familia. Estas pueden ser gatilladas por diversas razones, como algún dolor, nuevos medicamentos que tengan efectos secundarios, infecciones urinarias, depresión, o simplemente alteraciones en su entorno, entre muchas otras causas.

 

En esta entrevista, la doctora Andrea Slachevsky, neuróloga de la Unidad de Trastornos Cognitivos de Clínica Alemana, aclara dudas y entrega pautas a quienes conviven con enfermos de Alzheimer que tienen conductas agresivas, de manera de prevenirlas, y si se presentan, saber cómo manejarlas.

 

¿Qué porcentaje de las personas con Alzheimer se pueden comportar violentamente?
Entre el 30 y 40%. Es un porcentaje alto, pero la intensidad es variable.

 

¿Qué conductas agresivas son las más frecuentes?
En ocasiones, los pacientes se resisten al cuidado que se les brinda. Lo más común son conductas verbales, como insultos y garabatos, aunque también puede haber 'manoteos' y golpes a quienes se acercan o intentan atenderlos. En ocasiones, botan o lanzan objetos, sin moderar su fuerza. Sin embargo, pocas veces hay comportamientos realmente violentos que pongan en riesgo a los otros.

 

¿Por qué las personas con esta enfermedad tienen este tipo de reacciones?
Las actitudes violentas reflejan una disfunción cerebral. Si bien en la enfermedad de Alzheimer las principales lesiones afectan los circuitos de la memoria, también se producen daños en las regiones que tienen que ver con la capacidad de controlar la agresividad.

 

Estos pacientes van perdiendo la capacidad de filtrar de manera adecuada los estímulos ambientales Al igual que los niños, sus conductas varían de manera muy importante según el entorno. Son vulnerables a pequeños cambios, por ejemplo, si se los lleva a un centro comercial, con mucha gente y ruido, es muy probable que se irriten.

 

 

 

¿Qué puede hacer la familia para evitar este tipo de reacciones?
Primero, es importante identificar que las causan, es decir, cuáles son los factores gatillantes, para evitarlos. Es mejor no contradecir al paciente -excepto que esté poniendo en riesgo su vida o la de otros-, dado que rebatirle suele desencadenar reacciones violentas.

También hay que tratar de controlar el ambiente, en la medida de lo posible, para que no haya estímulos muy irritantes, como música fuerte, gritos, mucha gente, etc. Es recomendable tratar de mantenerles una rutina, como se hace con los niños en los jardines infantiles, porque de esta forma se sienten más seguros.

 

Algunas familias piensan que sacar de vacaciones a pacientes con demencia avanzada puede ser positivo, pero luego se dan cuenta de que esto significa un cambio demasiado brusco para ellos, porque se desorientan y confunden, lo que puede generar trastornos de la conducta como irritabilidad o agresividad.

 

¿Cómo se debería manejar una reacción violenta en estos casos?
Lo más importante es intentar distraer a la persona, proponiéndole alguna actividad agradable o cambiando el tema de conversación, por ejemplo. Además, es conveniente hablarles en forma suave y calmada. Con estas medidas, uno logra frecuentemente controlarla.

 

Si el paciente está en un lugar donde hay objetos cortopunzantes, como la cocina, hay que tratar de llevarlo a una habitación más segura, asimismo si se encuentra en un espacio público que pueda perturbarlo. También hay que evitar gesticular con las manos o mantenerlas en alto, porque puede sentirse amenazado.

 

 

¿Existen terapias farmacológicas que ayuden a disminuir este tipo de conductas?
Se pueden usar diversas alternativas dependiendo del caso. En principio, los mismos medicamentos que se utilizan para enlentecer el progreso de la enfermedad de Alzheimer anticolinesterásicos y memantina- ayudan a disminuir esa conducta. La segunda alternativa son antidepresivos serotoninérgicos (como sertralina o fluoxetina), y en pacientes muy graves, se pueden usar neurolépticos o antipsicóticos, pero sólo en casos extremos dado que se asocian con cierto riesgo cardiovascular.

 

La doctora Andrea Slachevsky es una de las autoras del libro 'Enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Guía para familiares y cuidadores', publicado recientemente por LOM Ediciones. Aquí se abordan éste y otros temas que buscan ayudar al paciente y la familia.

Servicio de Neurología
Teléfono: 210 1061