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Artritis reumatoidea: Un diagnóstico precoz es indispensable para convivir con ella

Artritis reumatoidea: Un diagnóstico precoz es indispensable para convivir con ella

23/10/2011
2 min lectura

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Desde inflamación articular, con dolor, rigidez e impotencia funcional -preferentemente al despertar- hasta invalidez, puede producir la artritis reumatoidea cuando no es tratada de forma oportuna y eficaz.

“Esta es una enfermedad crónica e inflamatoria, produce daño articular y afecta al 1% de la población en el mundo desarrollado. En Chile, la tiene alrededor del 0,5% de los adultos. Se da con mayor frecuencia en las mujeres y su edad de comienzo habitual es entre los 30 y 40 años”, afirma el doctor Óscar Neira, reumatólogo de Clínica Alemana.

No está claro por qué se produce, pero sí se relaciona con factores genéticos, por esto, un familiar de primer grado de un paciente con artritis reumatoidea tiene dos a tres veces más riesgo de desarrollar la enfermedad.

“Otros factores dependen del entorno y el ejemplo más claro es la influencia del tabaquismo. Las personas genéticamente predispuestas a tenerla tienen más posibilidades de desarrollarla si fuman. Por otra parte, el consumo de cigarro hace que en quienes ya la padecen, las alteraciones inmunológicas sean más intensas y se produzca un mayor daño en sus articulaciones”, dice el doctor Neira.

La inflamación se hace crónica y lleva a deformidad, pérdida de la función normal y discapacidad, por eso es muy importante la detección precoz y un tratamiento oportuno y eficaz, que debe comenzar, idealmente, durante los primeros tres meses de la enfermedad para minimizar el daño estructural. También se recomiendan acciones educativas, ejercicios, terapia física y medicamentos.

Lo más importante para hacer la detección de artritis reumatoidea es la historia y el examen físico del paciente. Asimismo, en el laboratorio hay exámenes que ayudan a confirmar el diagnóstico y son especialmente útiles la determinación de factor reumatoideo y de anticuerpos anti péptidos citrulinados, CCP. También es de utilidad en la pesquisa de esta enfermedad el estudio por imágenes, como son la radiología, la ecografía y la resonancia nuclear magnética.

Se utilizan analgésicos y antiinflamatorios para calmar el dolor y la inflamación, además de otros que buscan regular los mecanismos inmunológicos que se encuentran descontrolados, como corticoides, fármacos inmuno-moduladores e inmuno-supresores, también llamados Fármacos Modificadores de la Enfermedad (FARMES).

Ayuda de lo natural
El especialista asegura que en el último tiempo se ha producido una verdadera revolución en el tratamiento de la artritis reumatoidea con los medicamentos biológicos, diseñados para interactuar con células involucradas en el proceso inflamatorio o para antagonizar el efecto de las sustancias inflamatorias que ellas producen, llamadas citocinas.

“Estos medicamentos son producidos mediante técnicas de biología molecular, su uso es inyectable y son una herramienta muy eficaz para tratar a los pacientes que no responden a la terapia convencional con FARMES. Son efectivos en el control del dolor y la inflamación articular, y han demostrado ser eficaces en retardar o detener la progresión del daño articular. Pero, también pueden tener efectos adversos serios, como un mayor riesgo de desarrollar infecciones o enfermedades linfoproliferativas (como linfoma)”, asegura el doctor Oscar Neira.

El tratamiento óptimo de la artritis reumatoide habitualmente requiere de una combinación de medicamentos, los que, en más de la mitad de los casos, logran controlar adecuadamente los síntomas y el daño articular. Esto permite a los pacientes mantenerse laboralmente activos. Sin embargo, por los efectos adversos, deben ser controlados regularmente por el médico tratante, con exámenes de laboratorio.

Unidad de Reumatología
Teléfono: 1101