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Signos vitales: Los monitores del cuerpo

Signos vitales: Los monitores del cuerpo

20/07/2011
2 min lectura

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Las funciones más básicas del cuerpo se miden con los signos vitales, los que en una persona sana debieran ser constantes. Pero, cuando hay alguna enfermedad, infección o alteración, las cifras se modifican y varían ampliamente.

Los cuatro signos vitales son:
Pulso: Número de veces que late el corazón por minuto. También permite saber la fuerza y el ritmo con que está trabajando.

En adultos, el pulso normal en reposo va entre 60 y 100 latidos por minuto. Se llama bradicardia cuando es inferior a 60 y taquicardia si supera los 100 latidos. Puede aumentar por actividad física, fiebre, deshidratación, anemia, el consumo de cafeína, nicotina, cocaína, medicamentos para disminuir el apetito o antigripales, entre otros. En cambio, es más lento al estar relajado o durmiendo, cuando se consumen algunos fármacos y en atletas.

Para medirlo hay que presionar con firmeza, con las yemas de los dedos índice y medio, bajo la mandíbula hacia el lado del cuello, por donde pasa la arteria carótida, o de forma radial en la muñeca. No hay que usar el dedo pulgar porque tiene pulso propio. Para guiarse, se puedeusar un cronómetro durante 60 segundos.

Frecuencia respiratoria: Número de veces que se respira por minuto.El ideal es medirla en reposo observando el movimiento del pecho. También se evalúa una posible respiración dificultuosa, que puede ir acompañada por silbidos. En un adulto en reposo, el nivel normal es de entre 15 y 20 respiraciones por minuto. En los recién nacidos, de 40 a 60 y, en los niños, entre 18 y 30. Pueden aumentarla las enfermedades respiratorias o cardiovasculares, la fiebre y el ejercicio.

Temperatura corporal
La temperatura normal del cuerpo humano varía entre los 36,5°C y 37,2°C. Cuando es mayor a 37,5°C, da fiebre, condición que indica que hay alguna enfermedad o infección. Es un síntoma también de que el cuerpo está reaccionando ante el agente externo. Por el contrario, cuando la temperatura es menor a los 35°C, se habla de hipotermia.

Entre los factores que la alteran están el consumo de algunos alimentos, la actividad que se esté realizando, el lugar geográfico, algunas etapas del ciclo menstrual y la hora del día, ya que en la mañana suele ser más baja. Con un termómetro digital o de mercurio se puede tomar la temperatura de manera axilar, oral, rectal o en el oído. En los recién nacidos, lo más seguro es debajo del brazo -porque los otros métodos son más invasivos- y poniendo el termómetro de manera paralela al cuerpo para abarcar la mayor cantidad de masa muscular del niño.

Presión sanguínea: Fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias al ser bombeada con cada latido del corazón. Como el corazón se contrae y relaja, la presión se mide con dos cifras: la sistólica, que es la más alta y corresponde a cuando la sangre es empujada hacia los vasos, y la diastólica, que se refiere a cuando el corazón está en reposo y llenándose de sangre entre latidos. El resultado se entrega en una fracción con las dos cifras, por ejemplo, 120/80.

Cuando es superior a esta cifra, se haba de hipertensión, lo que puede repercutir en accidentes cerebro y cardiovasculares porque el corazón tiene que hacer un mayor esfuerzo para bombear la sangre. Por ejemplo, una presión de 140/90 es alta, sin embargo, también hay que considerar edad, fármacos que se ingieren y estado físico.

La baja de presión o hipotensión puede ser un problema crónico llamado disautonomía, que puede provocar fatigabilidad y pérdida de conciencia (desmayos). Es recomendable medir la presión sanguínea en reposo y estando acostado o sentado y con el brazo sobre una mesa. Una mala postura, algunos medicamentos, el consumo de alcohol y ciertos alimentos, y una temperatura elevada pueden alterar los resultados. Para calcular la presión se utiliza un esfignoanómetro, que puede ser digital o de mercurio. Se mide idealmente, en el brazo a la altura de la arteria braquial (sobre el codo) o en la muñeca.

* Este artículo fue realizado con la colaboración del doctor Gonzalo Alarcón, jefe del Departamento de Cardiología de la Clínica Alemana.