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Encefalitis herpética: el diagnóstico precoz es vital

Encefalitis herpética: el diagnóstico precoz es vital

17/07/2012
1 min lectura

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Fiebre, compromiso de conciencia, crisis convulsiva, además de trastorno de memoria y del lenguaje son síntomas típicos de esta enfermedad que irrita e inflama al cerebro. Es la encefalitis viral no epidémica más frecuente, grave y con mayor tasa de mortalidad en relación a otras. No obstante, es la única tratable.

Existen dos tipos de virus herpes simple: el VHS-1 es el que más comúnmente causa encefalitis, se desarrolla en la boca y se transmite por contacto directo. En cambio, el VHS-2 se produce en la vía genital y se contagia por transmisión sexual.

“Los virus herpes tienen ADN, una vez que se adquieren quedan acantonados en los ganglios de los nervios. Por algún factor que desconocemos, en ocasiones pueden activarse y afectar al lóbulo temporal medial”, explica el doctor Renato Verdugo, jefe del Servicio de Neurología de Clínica Alemana.

Esta enfermedad puede aparecer a cualquier edad, no obstante, es más frecuente en dos grupos: en los menores de 20 años, debido a que entran en contacto con el virus por primera vez, y en mayores de 50 años, ya que a esta edad se facilita el reflorecimiento del virus. Asimismo, se desarrolla en personas inmunocompetentes (inmunidad normal) y no aumenta su incidencia en inmunosuprimidos (personas cuyas defensas están bajo los niveles normales).

Para hacer la detección de esta patología se requiere de un escáner o resonancia que muestre el compromiso del lóbulo temporal medial. Posterior a ello, se solicita una punción lumbar para ver el líquido y realizar una Reacción en Cadena de Polimerasa (PCR) con el fin de determinar si hay secuencia de herpes. Este examen no es invasivo y tiene una alta sensibilidad y especificidad.

Antes de que existiera tratamiento la tasa de mortalidad en pacientes era del 70%, sin embargo, en la actualidad llega al orden del 15 a 20% gracias al diagnóstico precoz y a la utilización del aciclovir. Su administración debe ser endovenosa, cada ocho horas, en dosis altas y, por lo menos, por 14 días. Es necesario tener al paciente hospitalizado para ver su evolución y las posibles secuelas.

El doctor Verdugo enfatiza que “si bien no existe forma de prevenirla, es de vital importancia que la persona sintomática acuda de inmediato al servicio de salud, ya que el éxito del tratamiento depende, en parte, de la rapidez con la que se le administre el fármaco”.
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Servicio de Neurología

Teléfono: 2101060