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Niños celiacos: aprender a vivir sin gluten

Niños celiacos: aprender a vivir sin gluten

17/04/2012
1 min lectura

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Para la mayoría de los niños, apagar las velitas de una torta es el preámbulo para disfrutar de un rico pastel, sin embargo, para otros es apenas un simbolismo. Según los datos de la Corporación de Ayuda al Celiaco (Coacel), en Chile, por cada mil 800 nacidos vivos, hay un niño que manifiesta una intolerancia al gluten, proteína presente en el trigo, avena, cebada y centeno.

Sin embargo, el número real de afectados es impreciso ya que algunos presentan síntomas muy sutiles que no han sido motivo de consulta y, por ende, tampoco de registro. “Si se consideran las manifestaciones típicas y atípicas de la enfermedad celiaca se puede inferir, por extrapolación, que la prevalencia en nuestro país debería ser mucho mayor”, señala la doctora Isabel Miquel, pediatra de Clínica Alemana.


Esta condición produce lesiones en el intestino delgado (atrofia en las vellosidades intestinales) que impiden la normal digestión y absorción de los alimentos. Sus principales síntomas son diarrea, constipación crónica, dolor abdominal, talla baja, anemia, vómitos, poca masa muscular y abdomen prominente. Por lo general, “se trata de niños sanos, con peso y talla normales, que meses después de iniciar la ingesta de gluten (pan, fideos, galletes, entre otros) presentan la sintomatología de esta enfermedad”, dice la especialista.

Además, existen algunas patologías asociadas a la intolerancia al gluten, como la diabetes tipo 1, tiroiditis autoinmune, hepatitis autoinmune, entre otras. También es frecuente en niños con síndrome de Turner o Down y en pacientes con déficit selectivo de IgA (ausencia de inmunoglobina).

Diagnóstico y tratamiento

Frente a la sospecha de la enfermedad celiaca, el pediatra solicita una serie de exámenes para comprobarlo. La primera etapa contempla estudios serológicos (de sangre) que miden dos anticuerpos característicos de esta patología: antiendomisio y antitransglutaminasa tisular. Si los resultados son positivos, el segundo paso es realizar una biopsia del intestino delgado que compruebe el diagnóstico.

La mejor terapia es adoptar una dieta libre de gluten de por vida, ya que la enfermedad celiaca no se cura, solo se trata. Algunos alimentos aptos para celiacos son la leche blanca, aceitunas, legumbres, soya, arroz, papas, carnes blancas, pescados, mariscos, frutos secos, semillas (linaza, sésamo, amapola y girasol), entre otras. Coacel, por ejemplo, propone ensaladas, risoto, cazuela y sopa, a base de quínoa, producto rico en vitaminas y aminoácidos y libre de gluten.

En caso de no eliminar esta proteína del menú diario, “se altera la absorción de nutrientes, lo que conlleva a una desnutrición, con peso y estatura baja”, explica la doctora Miquel.

Para que el tratamiento resulte exitoso, es importante que el círculo más cercano del niño esté consciente de su condición. Los padres, amigos, compañeros y profesores juegan un rol clave en el cumplimiento de la nueva dieta. “Es importante que todos cooperen. Es decir, que no coman alimentos prohibidos para el niño delante del él”, aconseja la pediatra.

Departamento de Pediatría

Teléfono: 2101015