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Retinoblastoma: cáncer ocular infantil

Retinoblastoma: cáncer ocular infantil

23/10/2012
1 min lectura

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Un brillo blanco en la pupila (leucocoria) o el desarrollo de estrabismo puede ser el primer síntoma del retinoblastoma, el cáncer ocular más frecuente en la población pediátrica. El doctor Juan Pablo López, oftalmólogo infantil de Clínica Alemana, explica que “se trata de un tumor maligno que afecta la retina (parte posterior del ojo), puede presentarse en uno o ambos ojos y debe ser tratado tempranamente, de lo contrario se arriesga la visión e, incluso, la vida del paciente”.


En el 90% de los casos afecta a niños menores de cuatro años, ya que este tumor se produce solo en retinas que están en proceso de maduración. Según las estadísticas, uno de cada 15 mil a 20 mil recién nacidos desarrolla este carcinoma, aunque las probabilidades son mayores si algún familiar directo del niño ha presentado la enfermedad.

 

 

 

 


Lo más frecuente es que esta patología se desarrolle en un solo ojo. En la mayoría de estos casos, no hay antecedentes familiares ni problemas genéticos asociados. Sin embargo, aquellos pacientes que padecen retinoblastoma bilateral presentan la mutación de un gen que participa de la división de células (RB1), y pueden desarrollar otros tumores, incluso en otras partes del cuerpo.

Por lo general, cuando la enfermedad afecta a un solo ojo se diagnostica después del primer año de vida, y cuando se desarrolla en ambos suele ser detectada antes de los 12 meses.

Cuál es el tratamiento
Según el oftalmólogo, existen múltiples terapias para los niños con retinoblastoma, las cuales dependen de la edad del paciente, del tamaño y número de tumores, y de si el cáncer es unilateral o biletareal.

De esta manera, cuando el tumor está ubicado en la retina y es pequeño, se puede recurrir a un tratamiento con láser o crioterapia, que es la aplicación de frío en la zona. Si el área comprometida es mayor, el niño debe someterse a ciclos de quimioterapia que reducen el tamaño del tumor y luego aplicar una de las dos primeras alternativas.

Otro procedimiento frecuente, muy utilizado en Chile debido al diagnóstico tardío y, por lo tanto, al avance de la enfermedad, es la cirugía de extirpación (enucleación) del ojo comprometido.
En caso de no recibir tratamiento, el paciente corre el riesgo de que el tumor genere metástasis al cerebro y a otros órganos y, probablemente, muera.

Servicio de Oftalmología

Teléfono: 2101080