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Tecnología única en Chile para atacar el cáncer

Seguridad y precisión en radioterapia:

Tecnología única en Chile para atacar el cáncer

10/07/2012
2 min lectura

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El cáncer es una de las enfermedades que mata más personas en el mundo. Alrededor de 7,6 millones murieron por este motivo en 2008, aproximadamente el 13% del total de fallecidos. Se prevé que esta cifra seguirá aumentando hasta 13,1 millones en 2030, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto se debe, en gran medida, al crecimiento demográfico y al envejecimiento de la población. Chile no es la excepción. Aquí los tumores malignos son la segunda causa de muerte, con 22.637 defunciones en 2009, de acuerdo al Ministerio de Salud.

Para enfrentar este fenómeno, la ciencia ha dado grandes pasos. En esta tarea, el desarrollo de la radioterapia ha jugado un rol fundamental, tanto para curar a los pacientes como para mejorar su calidad de vida. Sin embargo, el principal riesgo de este método es que al irradiar el tumor se dañe parte del tejido sano que lo rodea y afecte su función.

El doctor Andrés Córdova, jefe del Servicio de Radioterapia, explica que para disminuir esta posibilidad se han desarrollado sofisticados métodos, uno de ellos es el Cone-Beam (scanner integrado al equipo de radioterapia), que permite verificar con imágenes tridimensionales el área a tratar, de manera de entregar una dosis más efectiva y segura. Esto disminuye, además, los efectos secundarios habituales.

En Chile, esta tecnología se encuentra disponible sólo en Clínica Alemana. En sus tres años de funcionamiento, ya ha sido utilizada en el tratamiento de más de 1.000 pacientes afectados, principalmente, de cáncer de próstata, mama, pulmón o gastrointestinal.

El doctor Alejandro Berlin, radioterapeuta de este centro de salud, explica que, por ejemplo, en cáncer de mama ya hay 16 pacientes tratadas con un novedoso protocolo. “Terminaron la terapia en sólo cinco días en vez de seis o siete semanas, y con mucho menos efectos secundarios, como enrojecimiento de la piel o molestias. De hecho, la toxicidad cutánea fue prácticamente inexistente”, afirma.

Asimismo, según estudios internacionales, en los casos de cáncer de próstata disminuyen a la mitad los efectos secundarios comunes como hemorragia rectal (rectitis) y disfunción eréctil. Todo esto cobra especial importancia si se considera que la radioterapia es utilizada actualmente en alrededor del 50% de las personas con cáncer, muchas veces de forma complementaria a la cirugía o quimioterapia.

¿Cómo funciona esta tecnología?

Tradicionalmente, para definir el área a irradiar, se realiza un scanner en la posición de tratamiento y con esto se hace una reconstrucción digital tridimensional de la persona. Luego, durante la terapia, se toman radiografías bidimensionales para corroborar que la ubicación del paciente se ajuste a la que tenía cuando se diseñó el procedimiento.

El problema de este método es que no otorga información sobre el movimiento que pueden experimentar los órganos internos desde el día del examen hasta el momento de la terapia, lo que aumenta el riesgo de que la radiación se aplique fuera del tumor.

En cambio, el Cone-Beam permite realizar radioterapia guiada por imágenes (IGRT), el método más avanzado para no perder de vista el blanco al que hay que apuntar durante la terapia.

Así, se puede ver la zona a tratar en tiempo real, antes y durante las sesiones, de manera de considerar las variaciones temporales del paciente, como desplazamientos, cambios en el volumen de los órganos y edemas, entre otros (radioterapia adaptativa).

Esto se conjuga con otro sistema, denominado radioterapia por intensidad modulada (IMRT), el que administra dosis de radiación precisas a un tumor maligno o a áreas específicas dentro de él.

“Es la suma de estos métodos lo que hace posible realizar un tratamiento mucho más efectivo. La radioterapia guiada por imágenes es clave para aplicar otras técnicas modernas, como la IMRT, lo cual se traduce en terapias más precisas y seguras, con menos efectos secundarios”, concluye el doctor Berlin.

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