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Día Mundial del Sida: avances y desafíos

Día Mundial del Sida: avances y desafíos

30/11/2014
2 min lectura

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En las últimas décadas, la infección por VIH ha pasado de ser una enfermedad mortal a una patología crónica, ya que si bien no existe una cura, es posible mantener controlado el virus y llevar una vida sana y productiva si sigue un tratamiento eficaz.

Sin embargo, sigue siendo un importante problema de salud pública mundial, debido principalmente a una inadecuada prevención y a las dificultades que tienen los afectados para acceder al tratamiento. Producto de esto, en 2012, había unas 35,3 millones de personas infectadas por el VIH, y la enfermedad ya había cobrado más de 36 millones de vidas, de acuerdo a estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, OMS. De hecho solo en 2013, murieron alrededor de 1,5 millones por esta causa, según el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida.

Por eso, cada 1 de diciembre, estos organismos celebran el Día Mundial del Sida, con el propósito de generar una mayor conciencia de las consecuencias del VIH y, de su fase más avanzada, que es el sida. Así se busca promover la prevención y el diagnóstico precoz a través de exámenes de sangre. Con esto, es posible evitar que se transmita a otros y también iniciar un tratamiento oportuno y efectivo.

Avances en el tratamiento del Sida
El doctor Luis Miguel Nonica Alemanriega, infectólogo de Clínica, afirma que en los últimos 5 años, se ha avanzado mucho en el conocimiento del origen y evolución de la enfermedad, es decir, cómo el virus del VIH entra y se procesa en las células blanco. Esto ha permitido el desarrollo de terapias farmacológicas que actúan a diferentes niveles de esta cadena, lo que logra suprimir el virus y detener el avance de la enfermedad.

De acuerdo al especialista, la tendencia es a desarrollar combinaciones de medicamentos, que puedan ser tomados en una dosis al día, en comprimidos compuestos por tres o más drogas. Esto favorece la adherencia a las terapias, es decir, que los enfermos se los tomen y que lo hagan en los horarios adecuados, lo que cobra vital importancia porque un resultado terapéutico óptimo está fuertemente relacionado con consumir sobre el 95% de las dosis necesarias.

“Las drogas desarrolladas son cada vez menos tóxicas y más potentes. Las combinaciones que se usan mezclan distintos mecanismos de acción, para evitar que el desarrollo en un punto de la cadena haga fracasar el tratamiento”, precisa.

Otro de los grandes avances en los últimos años, ha sido el desarrollo del concepto y posterior comprobación empírica, de que el tratamiento de los pacientes seropositivos en forma universal, logra reducir la transmisibilidad de la enfermedad a nivel poblacional, es decir, si se trata a los positivos habrá menos pacientes nuevos.

Desafíos
El doctor Noriega afirma que ahora que se cuenta con tratamientos efectivos, que son poco tóxicos y cómodos para tomar, el gran desafío es llegar a los pacientes.

“Es sabido que por cada paciente infectado conocido, hay al menos dos o más que no saben sobre su condición de infectados. Esas personas son el principal factor de perpetuación de la epidemia. Por eso se debe generar estímulo y seguridad en los ciudadanos, para que se realicen el test, confiando en que la información se maneja en forma confidencial y que una vez hecho el diagnóstico, recibirán los cuidados adecuados”, agrega.

Otro objetivo importante y posible es que no nazcan niños infectados, lo que se logra detectando a madres portadoras, tratándolas y evitando de esta manera la transmisión a sus hijos.

En cuanto al desarrollo de una futura vacuna, el infectólogo explica que si bien es una línea en la que se sigue trabajando, ve difícil lograr resultados satisfactorios a corto plazo.

 

 

 

¿Cómo actúa el virus del VIH?

El virus de la inmunodeficiencia humana, VIH, ataca el sistema inmunitario, bajando las defensas y dejando a la persona propensa a sufrir enfermedades graves como tuberculosis, meningitis por criptococos o diversos tipos de cáncer, como linfomas o sarcoma de Kaposi.

 


Sin embargo, como tarda entre 2 y 15 años en manifestarse, muchas personas no están enteradas de que son portadoras del virus, por lo que pueden contagiar a otros sin saberlo.