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En este verano: ojo con los ventanales, puede ser fatal.

En este verano: ojo con los ventanales, puede ser fatal.

28/12/2014
2 min lectura

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Como en esta época se comienzan a utilizar los espacios al aire libre, muchos niños y adolescentes disfrutan de los panoramas en la piscina y el jardín. Es por eso que en verano, es frecuente que lleguen a los Servicios de Urgencia menores lesionados por haber atravesado un ventanal accidentalmente, al salir corriendo al jardín sin darse cuenta de que las puertas de vidrio están cerradas.

 

La enfermera jefe del Servicio de Urgencia Escolar de Clínica Alemana, Ana María Lukacs, explica que “este tipo de accidentes es bastante común en casas o departamentos que tienen patio, donde los niños cruzan los ventanales porque alguien los cerró y a la luz del día es muy difícil percatarse de esto”.

 

Agrega que las principales lesiones que reciben por esta causa son heridas con o sin compromiso de tendones, nervios, venas o arterias.

 

A veces, se requiere injertos de piel, en otras ocasiones, hay daño de algún tendón o nervio, y en estos casos no siempre es posible recuperar la movilidad completa del segmento afectado. Si el corte va más allá y secciona una arteria, la persona puede morir desangrada si no se interviene a tiempo.

 

“Hace 10 años atendimos a una pequeña a la que el vidrio le seccionó la arteria femoral; llegó a la Urgencia Escolar casi sin pulso. Afortunadamente, se pudo detener la hemorragia y reponer el volumen a tiempo. Sin embargo, si sus padres se hubiesen demorado más, el desenlace hubiera sido fatal”, recuerda.

 

¿Cómo actuar en estos casos?
Ana María Lukacs sostiene que cuando se produce un accidente de este tipo, las medidas de primeros auxilios son:

 

1.Ver si el niño responde. Si lo hace, evaluar las heridas y luego, con un apósito o pañuelo limpio ojala recién planchado, comprimirlas con fuerza, para disminuir la pérdida de sangre.
2.Trasladar a un recinto asistencial.
3.Si con las medidas antes mencionadas la hemorragia no logró ser controlada, la sangre es roja brillante y sale en relación al pulso, se debe buscar el pulso más cercano (si es en la pierna en la zona inguinal, si es en la mano o dedos de la mano, en la muñeca) y comprimir en esta zona también.
4.En último caso, si lo anterior tampoco funciona, se puede utilizar un torniquete (banda apretada presente en botiquín de primeros auxilios), teniendo siempre la precaución de soltarlo cada tres o cinco minutos, para dejar pasar una pequeña cantidad de sangre.

 

¿Cómo prevenir estos accidentes?
La enfermera sostiene que, “en primer lugar, se debe considerar que los accidentes domésticos no son producto del azar, y siempre son prevenibles. Por ejemplo, si un niño de dos años juega sin control en el living de la casa, el ventanal se encuentra cerrado y su hermano está afuera jugando a la pelota, se puede prever que el niño será atraído por el juego de su hermano y correrá para acompañarlo, cruzará el ventanal y resultará con heridas de distinta consideración que incluso podrían ocasionarle la muerte. Por lo tanto, lo primero es intervenir sobre aquellos factores que pueden ser un peligro para nuestros hijos”.

 

Para evitar accidentes y optimizar las medidas de seguridad, la enfermera recomienda:

  • Si es posible, procurar que cristales de las zonas de riesgos, principalmente, ventanales que separan ambientes, sean de los materiales adecuados, como vidrios laminados (al romperse los fragmentos quedan adheridos a una capa), vidrios templados (son cinco o cuatro veces más firmes y no forman astillas filosas al romperse) y los vidrios de PVC, que también son una buena opción por su resistencia.
  • Poner en los ventanales huinchas refractantes, calcomanías de colores y opacas (ya que las transparentes podrían ser muy discretas), teniendo en cuenta del tamaño de los habitantes del hogar y preocupándose de que estas piezas queden a la altura de los ojos.
  • Cuando estén los niños en la casa, mantener siempre los ventanales abiertos o cerrados, de manera que el pequeño sepa que lo encontrará así; lo peor es no tener una conducta única en estos casos.
  • Vigilar permanentemente a los niños menores y también a los mayores, especialmente durante fiestas.